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La recaudación impositiva de Río Negro registró en abril una caída respecto del mes anterior, en un escenario marcado por la salida del efecto extraordinario que había generado el pago anual adelantado de algunos tributos. Sin ese impulso, los ingresos mostraron una contracción nominal del 5,6% y encendieron señales mixtas sobre la dinámica económica provincial.
Según datos de la Agencia de Recaudación Tributaria de Río Negro, el total percibido en abril alcanzó los $71.811 millones, unos $4.288 millones menos que en marzo. En términos reales, la baja superó el 3%.
La principal explicación del retroceso está en el comportamiento de los impuestos patrimoniales. Tanto el Inmobiliario como Automotores —que concentran buena parte de los pagos anuales anticipados— mostraron una fuerte caída luego del vencimiento registrado a mediados de marzo.
Ambos tributos redujeron su recaudación a casi la mitad en comparación con el mes previo, lo que explica la mayor parte de la baja general.
En contraste, el impuesto sobre los Ingresos Brutos —directamente vinculado al nivel de actividad y consumo— sorprendió con un desempeño positivo. La recaudación alcanzó los $56.560 millones y representó cerca del 79% del total.
En términos nominales, el crecimiento fue del 47% interanual, mientras que, ajustado por inflación, mostró una mejora real del orden del 11%. Incluso en la comparación mensual, el incremento real superó el 3%, un dato que desde el organismo recaudador calificaron como “un buen número”.
El resultado cobra mayor relevancia si se lo compara con la recaudación nacional: el IVA, principal indicador del consumo a nivel país, registró una caída real cercana al 2% en el mismo período.
Más allá del repunte puntual en Ingresos Brutos, la tendencia general sigue siendo contractiva. Los registros de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero muestran que la recaudación acumula nueve meses consecutivos de caída en términos reales.
Este comportamiento refleja las dificultades que atraviesa la actividad económica, con impacto directo en la base imponible de los tributos.
El dato de abril deja una lectura ambivalente. Por un lado, confirma que sin ingresos extraordinarios la recaudación pierde dinamismo. Por otro, muestra que algunos indicadores vinculados al consumo comienzan a estabilizarse o incluso a mostrar leves mejoras.
En ese equilibrio frágil se mueve hoy la caja provincial: con menor margen para depender de ingresos excepcionales y una economía que todavía no logra consolidar una recuperación sostenida.