
La Libertad Avanza enfrenta una de las crisis políticas más delicadas desde su llegada al poder. El enfrentamiento entre Patricia Bullrich y el núcleo de conducción que integran Javier y Karina Milei dejó al descubierto diferencias que hasta ahora permanecían contenidas dentro del oficialismo y que amenazan con trasladarse al funcionamiento parlamentario.
La tensión escaló luego de que la presidenta del bloque libertario en el Senado anunciara que votará en contra de la decisión impulsada por la Casa Rosada de retirar el pliego de María Verónica Michelli para un tribunal oral de La Plata. La magistrada había sido objetada por el Gobierno por ser cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, una situación que Bullrich consideró inadmisible como argumento para bloquear una designación judicial.
La postura de la ex ministra de Seguridad generó malestar en los sectores más cercanos a Karina Milei y abrió un debate interno sobre los límites de la disciplina partidaria. Dentro del bloque comenzaron las conversaciones para medir respaldos y anticipar cómo votará cada senador en una disputa que ya excede el caso puntual de la jueza.
El conflicto tiene antecedentes. En los últimos meses Bullrich había marcado diferencias con distintas decisiones del Ejecutivo, desde la estrategia legislativa para suspender las PASO hasta iniciativas vinculadas a la política energética. Sin embargo, el episodio de Michelli es interpretado por varios dirigentes oficialistas como el desafío más directo a la conducción política de la Casa Rosada.
La propia senadora dejó trascender que puso su renuncia a disposición como jefa de bloque, aunque el Presidente decidió no aceptarla. Esa definición evitó una ruptura inmediata, pero no logró cerrar las heridas internas.
La discusión se trasladará esta semana al Senado, donde las reuniones de bloque y la definición del temario parlamentario servirán como termómetro de una disputa que ya divide aguas dentro del oficialismo. Algunos legisladores anticipan que acompañarán la postura de Bullrich, mientras otros sostienen que corresponde respaldar la decisión impulsada por el Poder Ejecutivo.
En paralelo, el peronismo observa con atención el escenario. La oposición también atraviesa conflictos internos derivados de recientes votaciones judiciales y de las diferencias entre los sectores alineados con Cristina Fernández de Kirchner y aquellos que buscan construir una agenda propia dentro del bloque.
La situación adquiere relevancia adicional porque ocurre cuando los distintos espacios políticos ya comenzaron a proyectar las estrategias para las próximas elecciones nacionales. En ese contexto, tanto oficialismo como oposición enfrentan el desafío de ordenar sus estructuras internas mientras avanzan las negociaciones para eventuales alianzas y acuerdos electorales.
Con el calendario electoral acercándose y la disputa por el liderazgo cada vez más visible, el Senado se convirtió en uno de los principales escenarios donde se pondrá a prueba la capacidad del Gobierno para mantener cohesionada a su fuerza política.