Dólar oficial $1.530 – Dólar Turista $1.995,50 – Dólar blue $1.545 – Dólar MEP $1.536,53 – Contado con Liqui $1.602,59 – Riesgo País 485//

Neuquén AR

La pobreza habría vuelto a subir en 2026, pero la menor inflación podría mejorar las próximas mediciones

El Indec difundirá el 24 de septiembre un nuevo dato oficial. Estimaciones privadas ubican el indicador nuevamente alrededor del 30%, mientras la desaceleración de los alimentos y una eventual recuperación de los ingresos podrían modificar la tendencia en los próximos meses.

 

 

La evolución de la pobreza volverá al centro de la agenda económica durante septiembre, cuando el Indec publique una nueva medición oficial luego de que distintos estudios privados anticiparan un repunte durante la primera parte de 2026.

El último dato difundido ubicó la pobreza en 28,6% de la población en el último trimestre de 2025. Sin embargo, procesamientos realizados a partir de la Encuesta Permanente de Hogares y otras estimaciones señalan que esa tendencia descendente se habría interrumpido durante los primeros meses de este año.

El próximo dato oficial se conocerá el 24 de septiembre.

Hasta entonces, las cifras disponibles deben ser consideradas estimaciones y no resultados definitivos del organismo estadístico.

Las estimaciones ubican nuevamente la pobreza por encima del 30%

Uno de los cálculos privados que anticipa un deterioro es el denominado nowcast de la Universidad Torcuato Di Tella, que proyecta una incidencia de la pobreza cercana al 31,6% para el semestre.

Otros procesamientos de microdatos también sitúan el indicador alrededor del 30% durante la primera parte del año.

De confirmarse esa tendencia, significaría un retroceso respecto del 28,6% registrado hacia finales de 2025.

La pobreza había aumentado con fuerza durante 2024, después de la aceleración inflacionaria y la caída inicial de los ingresos reales, y posteriormente comenzó un proceso de descenso acompañado por la desaceleración de los precios y cierta recomposición de los ingresos.

Los datos de 2026 permitirán determinar si esa mejora consiguió sostenerse o tuvo una interrupción transitoria.

La inflación de alimentos será una de las variables centrales

Las perspectivas para los próximos meses dependen en buena medida de la evolución de los precios.

Las estimaciones privadas para agosto anticipan una inflación inferior al 1,9%, aunque el dato oficial todavía no fue difundido.

En el caso de alimentos y bebidas, algunas consultoras calculan una variación mensual inferior al 1,5%.

Este punto resulta especialmente relevante para la pobreza porque el Indec establece la línea de pobreza a partir del costo de una Canasta Básica Total, mientras que la indigencia se determina a través de la Canasta Básica Alimentaria.

Por esa razón, una desaceleración de alimentos combinada con ingresos que crezcan por encima de esas canastas podría reducir la proporción de hogares ubicados debajo de esas líneas.

Eso, sin embargo, dependerá no sólo de la inflación sino también de la evolución de salarios, jubilaciones, transferencias sociales y niveles de empleo.

Los ingresos vuelven a quedar bajo observación

El comportamiento del mercado laboral será otro factor determinante.

Una parte de la población ocupada continúa percibiendo ingresos insuficientes para superar la línea de pobreza, un fenómeno que se profundizó durante los últimos años y que incluye tanto a trabajadores informales como a sectores registrados con remuneraciones bajas.

Un informe del Ministerio de Capital Humano sostuvo que durante el primer trimestre de 2026 el 20,6% de las personas ocupadas se encontraba en hogares pobres.

La cartera nacional comparó esa cifra con períodos anteriores y afirmó que representa una reducción importante respecto de 2024.

Se trata, de todos modos, de un indicador distinto de la tasa general de pobreza: mide específicamente la situación de las personas ocupadas y no del conjunto de la población.

Por qué una inflación menor no garantiza automáticamente una baja de la pobreza

La desaceleración de los precios puede favorecer una reducción del indicador, pero no implica por sí sola que la pobreza vaya a disminuir.

Para que eso ocurra, los ingresos de los hogares deben crecer al menos por encima del aumento de las canastas que utiliza el Indec.

También influyen la cantidad de personas con empleo dentro de cada hogar, la calidad de esos puestos de trabajo, las transferencias del Estado y las diferencias regionales en ingresos y condiciones laborales.

Por eso, aun con una inflación mensual más baja, puede persistir una proporción importante de hogares cuyos recursos no alcancen para cubrir las necesidades básicas.

Septiembre dará una primera señal oficial

La publicación prevista para el 24 de septiembre permitirá conocer con mayor precisión qué ocurrió con la pobreza durante la primera parte de 2026.

Hasta entonces, las proyecciones disponibles anticipan un repunte respecto de finales del año pasado, aunque distintas consultoras consideran que una inflación más baja podría permitir una nueva mejora posteriormente.

El interrogante será si la desaceleración de precios logra sostenerse y, fundamentalmente, si los ingresos de los hogares consiguen recuperarse a un ritmo superior al costo de las canastas básicas.

Ese cruce entre inflación e ingresos será el que determine si el aumento proyectado para comienzos de año fue transitorio o marca un cambio más persistente en la evolución de la pobreza.

Facebook
X
LinkedIn
WhatsApp