El huracán Isaías golpeó Florida y Alabama: más de 600 mil usuarios sin luz y emergencia federal

El huracán Isaías golpeó Florida y Alabama: más de 600 mil usuarios sin luz y emergencia federal
El Gobierno de Javier Milei presenta las inversiones en Vaca Muerta y la minería como uno de los principales motores de crecimiento de la economía argentina. Sin embargo, los anuncios vinculados con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) todavía no se traducen en una recuperación sostenida de la inversión a nivel nacional.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) muestran que la formación bruta de capital fijo, el indicador que mide la inversión en construcción, maquinaria y equipamiento, acumula cinco trimestres consecutivos de retroceso en términos desestacionalizados.
La diferencia entre los compromisos anunciados por grandes compañías y la evolución general de la inversión refleja una economía con comportamientos muy distintos según el sector.
Mientras las actividades vinculadas con los hidrocarburos y la minería concentran proyectos de expansión, la construcción y otras ramas productivas enfrentan dificultades para recuperar sus niveles de actividad.
La inversión registró una caída del 17,4% durante 2024, seguida de una recuperación del 16,2% en 2025, de acuerdo con los datos del INDEC citados por Clarín.
Sin embargo, esa mejora perdió impulso después del primer trimestre del año pasado.
La evolución trimestral desestacionalizada muestra el cambio de tendencia:
| Período | Variación de la inversión |
|---|---|
| Segundo trimestre de 2025 | -1,5% |
| Tercer trimestre de 2025 | -4,8% |
| Cuarto trimestre de 2025 | -3,5% |
| Primer trimestre de 2026 | -2,3% |
| Segundo trimestre de 2026 | -0,8% |
Los porcentajes corresponden a variaciones respecto del trimestre anterior, una medición que permite identificar la tendencia de la actividad sin el efecto de factores estacionales.
La secuencia indica que, pese a la recuperación anual registrada en 2025, la inversión comenzó a perder dinamismo durante ese mismo año y continuó retrocediendo en 2026.
Uno de los factores centrales es el desempeño de la construcción, que representa aproximadamente un tercio de la inversión anual del país.
Fernando Marull, economista y socio de FMyA, explicó a Clarín que la inversión pasó de representar alrededor del 16% del Producto Bruto Interno (PBI) en 2023 al 15% actualmente.
Según su análisis, la construcción explica una parte importante de esa diferencia.
El economista sostuvo que, a nivel general, no se observa una expansión extraordinaria de la inversión, aunque reconoció un comportamiento diferente en los sectores energético y minero.
La debilidad de la demanda interna también influye sobre las decisiones empresariales. Cuando las compañías tienen capacidad productiva sin utilizar, los incentivos para ampliar instalaciones o incorporar equipamiento suelen ser menores.
Otro indicador que refleja las dificultades para sostener la inversión es la evolución de las importaciones de bienes de capital.
Después de una caída del 9,7% en 2024, las compras externas de maquinaria y equipamiento crecieron 51,3% durante 2025.
Pero esa recuperación se interrumpió este año.
Entre enero y agosto de 2026, las importaciones de bienes de capital totalizaron US$9.277 millones, un 5,9% menos que en el mismo período de 2025.
Matías Rajnerman, jefe de Macroeconomía del Banco de la Provincia de Buenos Aires, vinculó parte de esta situación con las restricciones crediticias y el impacto de las tasas de interés sobre las decisiones de inversión.
Las dificultades de financiamiento afectan especialmente a las empresas que necesitan recurrir al crédito para ampliar su capacidad productiva o incorporar tecnología.
El contraste aparece al observar los números oficiales del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.
Según el relevamiento citado, el Gobierno aprobó 24 proyectos que contemplan compromisos de inversión por US$56.198 millones y una estimación de 116.350 puestos de trabajo directos e indirectos.
El régimen ofrece beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios para promover proyectos de gran escala, con una participación destacada de las actividades petroleras y mineras.
Sin embargo, existe una diferencia entre el monto total comprometido por las empresas y los desembolsos que efectivamente se realizan cada año.
Los cronogramas de los proyectos aprobados contemplan las siguientes inversiones:
| Año | Desembolsos previstos |
|---|---|
| 2025 | US$4.049 millones |
| 2026 | US$7.289 millones |
| 2027 | US$7.064 millones |
| 2028 | US$7.105 millones |
Se trata de montos programados, por lo que no deben interpretarse automáticamente como inversiones ya ejecutadas.
Además, buena parte de los proyectos requiere varios años de construcción y desarrollo antes de alcanzar su etapa operativa.
La situación tiene especial relevancia para Neuquén, donde Vaca Muerta concentra una parte importante de las inversiones energéticas del país.
Los proyectos de producción de petróleo y gas, infraestructura de transporte y exportación forman parte de una expansión que contrasta con las dificultades de otros sectores de la economía.
El RIGI aparece como una herramienta para facilitar decisiones de inversión de largo plazo, especialmente en emprendimientos que requieren desembolsos elevados y períodos prolongados de recuperación del capital.
No obstante, el crecimiento de la actividad hidrocarburífera no implica necesariamente una recuperación de la inversión en el conjunto de la economía argentina.
Las estadísticas nacionales incluyen también a la construcción, la industria, el comercio y otras actividades que dependen en mayor medida del mercado interno.
Por eso, pueden coexistir proyectos energéticos multimillonarios con una caída general de la formación de capital.
El panorama también presenta diferencias respecto de la evolución de los flujos de inversión extranjera directa.
Según los registros cambiarios del Banco Central citados en el informe, los movimientos de inversión directa de no residentes acumularon un saldo negativo cercano a US$1.900 millones entre 2024 y 2026.
Parte de ese resultado está relacionado con operaciones de venta de activos de compañías extranjeras a grupos empresariales con presencia en Argentina.
Entre los casos mencionados figuran la venta de HSBC a Galicia, los activos locales de ExxonMobil a Pluspetrol, Petronas Argentina a Vista Energy y Telefónica a Telecom.
Estas operaciones modifican la titularidad de empresas y activos existentes, pero no equivalen necesariamente a la creación de nueva capacidad productiva.
Además, el saldo del mercado de cambios no representa por sí solo la totalidad de la inversión extranjera directa, ya que no incluye todas las modalidades de financiamiento y reinversión de utilidades.
La evolución de la inversión durante los próximos meses dependerá tanto del avance de los grandes proyectos energéticos y mineros como de las condiciones que enfrentan las empresas de otros sectores.
Entre los factores que condicionan las decisiones aparecen el acceso al financiamiento, las tasas de interés, la demanda interna y las expectativas de estabilidad económica.
Para Neuquén, el avance de Vaca Muerta representa una oportunidad de crecimiento, pero también plantea el desafío de ampliar el impacto de esas inversiones sobre proveedores, empleo e infraestructura.
La diferencia entre los US$56.198 millones comprometidos en proyectos del RIGI y los cinco trimestres consecutivos de caída de la inversión nacional resume uno de los principales desafíos económicos del Gobierno: convertir los anuncios de largo plazo en una recuperación más amplia de la actividad productiva.