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Neuquén AR

La interna libertaria complica la agenda legislativa y expone las dificultades del Gobierno para sostener mayorías

 

 

La estrategia legislativa del gobierno de Javier Milei atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el inicio de la gestión. La confrontación abierta entre la senadora Patricia Bullrich y el núcleo de conducción de La Libertad Avanza derivó en una nueva crisis política que amenaza con paralizar la agenda parlamentaria y profundizar las dificultades del oficialismo para construir consensos en el Congreso.

El episodio que desató la tensión tuvo como eje el tratamiento del pliego de una candidata judicial cuestionada por la Casa Rosada. La decisión de Bullrich de no acompañar la postura impulsada por el Ejecutivo dejó expuestas las diferencias internas y abrió una nueva etapa de incertidumbre dentro de un espacio político que ya enfrenta serias dificultades para reunir mayorías estables.

Las consecuencias fueron inmediatas. El oficialismo se vio obligado a postergar el tratamiento de iniciativas que consideraba prioritarias, entre ellas el proyecto vinculado a la protección de la propiedad privada, una de las propuestas promovidas por el Gobierno como parte de su programa de reformas institucionales.

La situación también impactó en las negociaciones con los bloques aliados. Senadores que habitualmente acompañaban al oficialismo comenzaron a manifestar públicamente su malestar por la falta de acuerdos políticos y por decisiones que consideran unilaterales. El resultado es un escenario cada vez más complejo para una administración que depende de alianzas circunstanciales para avanzar con cualquier proyecto legislativo.

En el Senado, la fragilidad de los números vuelve a quedar en evidencia. Aunque desde la Casa Rosada intentan reorganizar la estrategia y garantizar la presencia de todos los legisladores propios en las próximas sesiones, persisten dudas sobre la posibilidad de reunir los votos necesarios para aprobar nuevas iniciativas.

La tensión también se trasladó al proceso de designación de jueces federales. El tratamiento de nuevos pliegos previsto para esta semana reactivará las negociaciones entre el oficialismo y sectores dialoguistas, que reclaman una mayor participación en las decisiones vinculadas a la integración del Poder Judicial.

En este contexto, distintos actores políticos advierten que la disputa interna dentro de La Libertad Avanza podría terminar fortaleciendo a sectores de la Justicia y del Congreso que buscan aumentar su capacidad de influencia frente a un Gobierno que aparece cada vez más condicionado por sus propios conflictos.

Mientras tanto, el Ejecutivo enfrenta el desafío de evitar que las diferencias internas se transformen en un obstáculo permanente para la gestión. A poco más de un año de las elecciones legislativas que redefinirán el mapa político nacional, la capacidad de ordenar la coalición oficialista y reconstruir puentes con sus aliados se vuelve un factor determinante para sostener la gobernabilidad.

La disputa con Bullrich dejó al descubierto que el principal desafío para Milei ya no pasa únicamente por enfrentar a la oposición, sino también por administrar las tensiones dentro de su propio espacio político. La evolución de esa interna será clave para definir el futuro de las reformas que impulsa el Gobierno y su capacidad para mantener la iniciativa en el Congreso.

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