Dólar oficial $1.460 – Dólar Turista 1.898 – Dólar blue $1.440 – Dólar MEP $1.464,98 – Contado con Liqui $1.508,38 – Riesgo País 516 //
Dólar oficial $1.460 – Dólar Turista 1.898 – Dólar blue $1.440 – Dólar MEP $1.464,98 – Contado con Liqui $1.508,38 – Riesgo País 516 //
La desaparición de Luciana Muñoz sigue marcando profundamente a Neuquén. A un año y cinco meses sin respuestas, la comunidad del CPEM 76 decidió rendirle un homenaje que atravesó a todos: entregarle simbólicamente el diploma que la joven debía recibir este año. El gesto, cargado de emoción y memoria, volvió a instalar la urgencia de saber qué pasó con la adolescente desaparecida el 13 de julio de 2024.
Para su familia, docentes y compañeros, la ausencia de Luciana no se traduce en silencio, sino en una búsqueda que no se detiene. “Siempre la estamos esperando”, expresó la vicedirectora de la institución, sintetizando un sentimiento compartido en toda la comunidad escolar.
El reconocimiento que emocionó al CPEM 76
La ceremonia de colación del 28 de noviembre tuvo un momento tan doloroso como significativo: el nombre de Luciana fue pronunciado junto al de sus compañeros, y su madre, Lila Aguerre, recibió el diploma simbólico que acredita el trayecto académico de su hija. Fue un instante de profunda emoción, que dejó en evidencia el impacto de su desaparición en estudiantes, docentes y familias.
Sacchi, la vicedirectora, sostuvo que no entregarle el diploma habría sido una revictimización. Destacó, además, que si Luciana volviera, la escuela ya preparó una trayectoria educativa para que retome sus estudios y finalice el nivel secundario. La comunidad escolar insiste en una premisa clara: Luciana no está ausente por decisión propia; algo le pasó.
El impacto en sus afectos y la lucha por mantener viva su búsqueda
Amigas y familiares recordaron a Luciana como una joven alegre, dedicada y entusiasta con su futuro académico. “Anhelaba tanto tener ese título”, expresó una de sus compañeras más cercanas. El esfuerzo, la dedicación y el compromiso de la adolescente con la escuela se vieron truncados por su desaparición, un hecho que sigue generando angustia e impotencia.
Para su círculo íntimo, la esperanza permanece intacta. Entre recuerdos y dolor, sus amigas relatan sueños recurrentes en los que Luciana regresa. Y aunque a veces hablan en pasado, lo hacen por inercia, no por resignación. “Si me hubiese pasado a mí, ella estaría buscándome”, dijo una de ellas, reafirmando el compromiso de seguir exigiendo justicia y verdad.
Movilización y exigencia de respuestas
A 17 meses de su desaparición, este sábado a las 19 la familia convocó a una nueva marcha en el monumento a San Martín para mantener vigente el reclamo. Lila Aguerre insiste en que el caso debe pasar a la Justicia Federal, convencida de que allí pueden avanzar líneas de investigación aún pendientes. La recompensa ofrecida por Nación asciende a 10 millones de pesos, pero hasta ahora no surgieron pistas firmes.
En el fuero provincial, la causa avanza con la imputación del exnovio de la joven, Maximiliano Avilez, quien enfrentará juicio por falso testimonio. Mientras tanto, el expediente sigue sin respuestas sobre lo esencial: el paradero de Luciana.
La dimensión social del caso y el rol de la comunidad educativa
La entrega del diploma simbólico operó como un acto de memoria colectiva. Docentes y directivos entienden que sostener su presencia es parte de la responsabilidad educativa y social. También, una forma de acompañar a una familia que transita un duelo sin cuerpo y una ausencia que no puede ser cerrada.

El hecho se convirtió en un recordatorio de que la desaparición de mujeres y adolescentes sigue siendo una problemática urgente en Neuquén, donde la exigencia de políticas eficaces, rápidas y con perspectiva de género se vuelve indispensable.
Una búsqueda que no cesa: esperanza, justicia y verdad
Para la comunidad del CPEM 76, Luciana no es un nombre del pasado. Es una estudiante presente en cada acto, en cada movilización y en cada insistencia por conocer la verdad. El diploma, aunque simbólico, reafirma que la escuela la sigue esperando, que su lugar no será ocupado y que su historia continúa viva.
La familia lo sintetiza con una frase que ya es consigna: “No vamos a bajar los brazos”. Y la sociedad neuquina acompaña ese compromiso, porque la pregunta sigue abierta y sigue doliendo: ¿dónde está Luciana Muñoz?