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El motivo es técnico, pero determinante: los mecanismos internos del organismo internacional no permiten tratar reclamos recientes en forma inmediata. Según explicó Gerardo Martínez, secretario de Relaciones Internacionales de la central obrera, las denuncias deben atravesar un proceso que puede demorar entre uno y dos años antes de ser analizadas.
“Tenemos que presentar una nueva denuncia y eso requiere un trámite. Por eso podrá ser considerada el año que viene o el siguiente”, detalló el dirigente de la UOCRA, quien además integra desde hace años el Consejo de Administración de la OIT.
Ante esta limitación, la CGT optará por una estrategia alternativa: organizar un acto de protesta dentro de la sede del organismo, aunque por fuera de las deliberaciones oficiales. Allí participará el triunvirato cegetista y serán invitadas las dos CTA, en una movida que busca internacionalizar el rechazo sindical a la reforma.
La imposibilidad de formalizar la denuncia contrasta con otros planteos ya realizados por el sindicalismo argentino ante la OIT, vinculados a presuntas violaciones de convenios laborales —como los referidos a libertad sindical y negociación colectiva—, que sí están en proceso de análisis.
En paralelo, Martínez tendrá un papel destacado en el encuentro internacional: fue designado vicepresidente de la conferencia en representación de los trabajadores, un cargo que refleja el peso de la CGT dentro del esquema tripartito de la OIT, que reúne a gobiernos, empleadores y sindicatos de 187 países.
El nombramiento, según el propio dirigente, tiene también un componente político: busca reconocer el protagonismo del sindicalismo argentino frente a las políticas del actual Gobierno.
Más allá de la situación local, la conferencia de este año estará centrada en tres ejes principales: el trabajo en plataformas digitales, la igualdad de género en el empleo y el fortalecimiento del diálogo social.
En ese marco, el debate sobre la reforma laboral argentina —convertida en ley— deberá esperar. Mientras tanto, la CGT apuesta a sostener el tema en agenda internacional, aunque sin poder canalizarlo aún por las vías formales del organismo.