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Neuquén AR

La carne frenó las subas tras meses de aumentos extremos, pero sigue lejos del bolsillo promedio

 

Después de un verano marcado por fuertes remarcaciones, abril mostró una desaceleración en los precios de la carne vacuna. Sin embargo, el alivio todavía aparece limitado frente a los niveles acumulados durante el último año.

El nuevo informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina reveló que los principales cortes prácticamente no registraron variaciones durante abril en el AMBA y algunas plazas incluso mostraron leves bajas. El dato marca un cambio importante respecto de los primeros meses de 2026, cuando la carne se convirtió en uno de los motores más fuertes de la inflación de alimentos.

Entre enero y marzo, los incrementos mensuales llegaron a rondar el 10%, con cortes populares que incluso superaron ampliamente esos porcentajes. En ese contexto, la desaceleración actual aparece como una señal relevante para el consumo y para el índice general de inflación. Pero el problema de fondo sigue intacto: la carne continúa siendo una de las proteínas más caras de la mesa argentina.

El mercado encontró un límite después de meses de presión

La caída de la demanda empieza a explicar parte del freno en los aumentos. Después de meses donde la cadena cárnica trasladó a precios el encarecimiento de la hacienda, los costos productivos y la presión inflacionaria general, el consumo comenzó a mostrar signos de agotamiento.

En el AMBA, los precios promedio de la carne vacuna prácticamente no se movieron respecto de marzo y registraron una variación mensual de apenas -0,03%. La diferencia es significativa si se compara con el mes anterior, cuando algunos cortes habían subido más de 20% en apenas treinta días.

Detrás de esa desaceleración apareció un factor clave: la baja en el valor de la media res. En abril cayó 1,81% en el AMBA, 0,3% en Rosario y 2,6% en Córdoba, generando un efecto directo sobre los precios finales en carnicerías y supermercados.

La situación contrasta fuertemente con marzo, cuando la media res había acumulado incrementos superiores al 13% mensual y trasladó tensión a toda la cadena comercial.

Algunos cortes comenzaron a bajar

Por primera vez en varios meses aparecieron retrocesos concretos en cortes tradicionales. El asado de tira bajó 2,8% en el AMBA, mientras que la carnaza común cayó 1,3% y la nalga retrocedió 1,1%.

No se trata todavía de una reducción significativa para el consumidor, pero sí de una señal de estabilización luego de una escalada muy agresiva durante el verano.

La dinámica también refleja otro fenómeno: el mercado empieza a encontrar resistencia social para seguir trasladando aumentos permanentes. Con salarios deteriorados y menor capacidad de compra, las familias comenzaron a ajustar consumos y reemplazar cortes vacunos por otras proteínas más accesibles.

Ese cambio de comportamiento explica por qué el pollo y el cerdo vienen ganando terreno dentro del consumo masivo, aunque la carne vacuna mantiene todavía un fuerte peso cultural dentro de la dieta argentina.

La carne sigue siendo inaccesible para muchos hogares

A pesar de la desaceleración, los valores actuales siguen ubicándose en niveles muy elevados. En abril, el precio promedio de la carne vacuna alcanzó los 18.559 pesos por kilo en el AMBA, mientras que en Córdoba llegó a 19.733 pesos y en Rosario a 19.014.

El lomo continúa siendo el corte más caro, con un promedio superior a 27.700 pesos por kilo en Buenos Aires. Incluso los cortes históricamente considerados económicos, como la falda, el osobuco o la picada común, ya superan ampliamente los 10.000 pesos por kilo.

La diferencia con otras proteínas sigue siendo muy marcada. El pechito de cerdo ronda los 8.900 pesos y el pollo se mantiene cerca de los 4.900 pesos promedio, menos de un tercio del valor de algunos cortes vacunos.

Eso terminó modificando hábitos de consumo en buena parte de los hogares, especialmente entre sectores medios y trabajadores que empezaron a reducir la frecuencia de compra de carne vacuna.

La desaceleración puede ayudar a la inflación, pero no resuelve el problema de fondo

El freno en las subas de abril podría convertirse en un factor importante para moderar el índice de inflación de alimentos, especialmente después de varios meses donde la carne empujó hacia arriba el IPC general.

Sin embargo, el alivio todavía es relativo. En términos interanuales, la carne vacuna acumula aumentos superiores al 60% en las principales regiones del país. En el AMBA la suba alcanza 61,87%, mientras que en Córdoba llega al 62,9% y en Rosario al 57,6%.

El dato revela que, aunque el ritmo de aumento se desaceleró, los precios permanecen en niveles históricamente altos para gran parte de la población.

Además, el mercado todavía enfrenta incertidumbres vinculadas a costos de producción, exportaciones, valor de la hacienda y capacidad de recuperación del consumo interno. En ese escenario, el freno de abril aparece más como una pausa dentro de una tendencia de fondo todavía inestable que como un cambio definitivo de ciclo.

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