
Una semana después del violento episodio protagonizado por un chofer de la empresa KoKo en Allen, la firma decidió despedirlo con causa. El colectivero, que fue filmado mientras descendía de la unidad para agredir a un taxista en plena vía pública, ya contaba con antecedentes por conductas similares. La decisión empresarial apunta a evitar una escalada del conflicto y llevar tranquilidad a los usuarios del servicio interurbano.
El hecho ocurrió el domingo anterior, cuando un taxista intentó alcanzar al colectivo con un pasajero mayor a bordo. Al no llegar a tiempo a la parada, lo siguió por algunas cuadras realizando maniobras que el chofer de KoKo consideró peligrosas. Cuando la unidad se detuvo, el conductor bajó del vehículo y, visiblemente alterado, golpeó al taxista. La situación fue presenciada por pasajeros y debió intervenir la policía.
Pese a que el taxista no presentó una denuncia formal para evitar que la situación escalara, la empresa KoKo tomó cartas en el asunto apenas se conocieron los detalles del ataque. Según confirmaron fuentes internas, el chofer fue desvinculado por antecedentes previos de violencia mientras se encontraba en funciones.
Entre los episodios señalados por las fuentes figuran situaciones ocurridas en General Roca y Neuquén, dos localidades por las que transitaba regularmente en el marco del servicio interurbano. En uno de esos casos, luego de chocar con un auto particular, el mismo chofer habría protagonizado una pelea similar.
El violento accionar del chofer generó una fuerte repercusión entre los pasajeros, algunos de los cuales expresaron su preocupación por el comportamiento del trabajador. Desde la empresa manifestaron que la decisión de despedirlo busca resguardar a los usuarios y preservar la confianza en el servicio de transporte, especialmente ante hechos que se producen en plena calle y a la vista del público.
La intervención policial fue clave para calmar la situación en el momento, pero el incidente dejó en evidencia la necesidad de fortalecer los controles sobre el personal al frente de un transporte público que, por sus características, requiere responsabilidad y templanza ante situaciones de tensión.
Aunque no se abrió una causa judicial, el hecho quedó registrado por testigos y medios locales, lo que precipitó una respuesta firme por parte de la empresa. El caso reabre el debate sobre los protocolos de manejo de conflictos y la evaluación de antecedentes dentro del sistema de transporte interurbano.