La última audiencia del juicio por el femicidio de Cecilia Strzyzowski sumó un giro inesperado cuando Marcela Acuña, una de las principales acusadas, pidió la intervención del Poder Judicial del Chaco y denunció manipulación política en el caso. A horas del veredicto del jurado popular, la tensión se multiplicó dentro y fuera de la sala, donde siete imputados esperan una decisión que podría marcar un precedente en materia de violencia de género y justicia provincial.
Acuña, madre de César Sena —presunto autor material del femicidio—, reiteró su inocencia en un alegato extenso, desafiante y cargado de acusaciones. Mientras tanto, Emerenciano Sena volvió a declararse inocente y su hijo optó por el silencio, tal como lo hizo durante todo el debate. El jurado deberá alcanzar un veredicto unánime tras una deliberación mínima de dos horas.
Un cierre de juicio marcado por denuncias y discursos confrontativos
En el inicio de la última jornada, cada imputado pudo ejercer su derecho a decir sus últimas palabras. Aunque algunos eligieron abstenerse, Acuña tomó la palabra de manera extensa y utilizó el espacio para lanzar fuertes cuestionamientos al sistema judicial. “Así yo quede condenada, voy a seguir luchando… Y también para que el Poder Judicial del Chaco sea intervenido por el desastre que hicieron con esta causa”, afirmó con énfasis, dejando atónita a buena parte del público presente.
La dirigente piquetera aseguró que el caso fue “manipulado políticamente”, y calificó como ilegales las detenciones que se realizaron durante los primeros días de la investigación. También acusó al “Poder Ejecutivo” de haber intervenido en el desarrollo del expediente, aunque no precisó a qué jurisdicción se refería. Su alegato reforzó la estrategia de la defensa, que desde el inicio buscó instalar la idea de una causa direccionada.
Tensión en la sala y planteos que buscan incidir en el jurado
La jueza técnica Dolly Fernández será la encargada de leer al jurado la síntesis del caso, los delitos imputados y las distintas opciones de veredicto. La Justicia chaqueña ya informó que la decisión debe ser unánime, y que el jurado tiene prohibido abandonar la sala hasta completar la deliberación.
En ese marco, las palabras de Acuña no pasaron inadvertidas. Además de proclamarse inocente, se describió como víctima de violencia y reclamó un fallo que contemple la situación de “todas aquellas mujeres que están privadas de libertad”. El discurso estuvo marcado por referencias políticas, críticas al tratamiento mediático del caso y reiteradas alusiones a supuestos prejuicios que —según su postura— habrían condicionado la investigación.
Un jurado frente a una decisión histórica
Mientras Acuña y Emerenciano Sena insistieron en su inocencia, César Sena prefirió mantener la estrategia del silencio. La Justicia considera al joven como presunto autor material del femicidio que conmocionó al país y movilizó a organizaciones feministas y sociales desde el primer día de la desaparición de Cecilia.
Los otros cuatro imputados —Griselda Reynoso, Fabiana González, Gustavo Obregón y Gustavo Melgarejo— también aguardan un fallo que podría imponer penas de extrema gravedad, debido a la calificación del hecho: homicidio doblemente agravado por el vínculo y en contexto de violencia de género.
Hoy, después de meses de debate, testimonios, peritajes y una intensa exposición pública, el jurado popular tendrá la última palabra. La familia de Cecilia, organismos de derechos humanos y colectivos feministas esperan una condena ejemplar, mientras que los acusados volvieron a apostar a discursos que buscan instalar dudas sobre la causa.
La expectativa social es máxima y el jurado enfrenta horas decisivas. La sentencia que surja de este proceso marcará el cierre de uno de los casos más conmocionantes del país y podría establecer un precedente clave para la justicia chaqueña y nacional.


