
En una nueva fase de su ofensiva en Medio Oriente, Israel lanzó ataques sobre Beirut y otras zonas del sur del Líbano que, según fuentes oficiales, derivaron en la muerte de dos altos mandos de Hezbollah vinculados a su estructura operativa de misiles.
De acuerdo con el parte difundido por las Fuerzas de Defensa de Israel, los operativos aéreos y marítimos impactaron decenas de objetivos considerados estratégicos, entre ellos depósitos de armas, lanzadores y edificios utilizados con fines militares por la organización libanesa.
Entre los fallecidos fueron identificados Ayoub Hussein Yacoub y Yasser Muhammad Mubarak, ambos señalados como integrantes relevantes de la unidad de comunicaciones con participación previa en el esquema de misiles del grupo. Según la versión israelí, Yacoub habría tenido un rol clave en la coordinación de ataques y en el fortalecimiento de esa capacidad ofensiva.
Los bombardeos se enmarcan en un escenario de creciente tensión que ya excede las fronteras de Líbano. En paralelo, Israel también llevó adelante una ofensiva de gran escala sobre territorio iraní, con más de 50 aeronaves desplegadas para atacar instalaciones vinculadas al desarrollo militar, incluyendo infraestructuras asociadas al programa nuclear.
El conflicto sumó en las últimas horas nuevos focos de inestabilidad en la región. Desde Yemen, los rebeldes hutíes —aliados de Irán— reivindicaron el lanzamiento de misiles hacia territorio israelí, en lo que representa su primera intervención directa desde el inicio de la guerra. El ataque fue interceptado por las defensas israelíes.
En este contexto, la retórica también se endurece. Desde Washington, el presidente Donald Trump aseguró que Irán se encuentra “diezmado” y expresó su intención de avanzar en un acuerdo, mientras que desde Teherán la Guardia Revolucionaria respondió con amenazas de represalias ante los ataques a sus instalaciones.
A un mes del inicio de las hostilidades, el conflicto muestra signos de expansión regional, con episodios que alcanzan a países del Golfo como Omán y Kuwait, y con advertencias de organismos internacionales sobre los riesgos de una escalada aún mayor.