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Una mujer fue imputada este viernes por el delito de homicidio agravado por el vínculo, luego de que la justicia comprobara que había dado a luz en secreto y asesinado a su hija recién nacida en una vivienda del barrio Vicente Martino, en Las Heras, provincia de Mendoza. El crimen habría ocurrido días antes de que la mujer llegara de urgencia al Hospital Lagomaggiore, con pérdidas y síntomas compatibles con un parto reciente.
La investigación fue impulsada por la fiscal Claudia Ríos, quien intervino tras la sospecha de los médicos al detectar restos de placenta y signos físicos de un alumbramiento reciente. La mujer, identificada como Analía Peralta, había ingresado al centro de salud con un nombre falso, “Nazli Ajathliaz”, e intentó negar el embarazo. Afirmó que había tenido una gestación interrumpida hacía cuatro meses, pero el equipo médico alertó rápidamente a la justicia.
Asfixiada con una bolsa de nylon
Agentes de la Policía Científica allanaron la vivienda donde la mujer se había alojado días antes. En el lugar, encontraron el cuerpo sin vida de la beba. La principal hipótesis de los investigadores es que la recién nacida murió por asfixia con una bolsa de nylon, aunque esa versión será confirmada o descartada por la autopsia del Cuerpo Médico Forense.
La causa quedó caratulada como homicidio agravado por el vínculo, según lo establecido en el artículo 80 inciso 1 del Código Penal argentino. De llegar a juicio bajo esa imputación, la mujer enfrentaría una pena de prisión perpetua. El proceso será llevado a cabo bajo la modalidad de juicio por jurados, por la gravedad del delito.
Un caso que conmociona a Mendoza
La imputada permaneció internada bajo custodia policial durante dos días en el Hospital Lagomaggiore. Este viernes fue dada de alta y quedó alojada en una comisaría, a la espera de que se resuelva su situación procesal. El caso generó una fuerte conmoción social en la provincia, no solo por la crudeza del hecho sino también por el contexto de ocultamiento y la frialdad con la que se habría llevado a cabo el crimen.
Las autoridades judiciales confirmaron que la mujer había cursado un embarazo a término y que vivía sola en la vivienda donde parió, en condiciones precarias y sin atención médica. El caso reabre el debate sobre los abordajes estatales en situaciones de embarazos no deseados y el acompañamiento a mujeres en condiciones de vulnerabilidad psicosocial.