El hantavirus creció 17% este año y preocupa por su estacionalidad, su alta gravedad clínica y la exposición en destinos muy visitados.
En plena previa de la temporada estival, el Ministerio de Salud de la Nación alertó por un incremento del 17% en los contagios de hantavirus en lo que va del año, según el último Boletín Epidemiológico Nacional. La enfermedad, cuya transmisión se vincula a la circulación del ratón colilargo y otros roedores silvestres, presenta mayor incidencia entre octubre y mayo y coincide con el período de mayor movimiento turístico en zonas de alto riesgo como la cordillera de Neuquén y Río Negro, el Noroeste argentino y áreas boscosas del Sur.
El informe remarcó que la región Centro —Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos— concentró casi el 70% de los casos, un comportamiento inusual respecto de temporadas previas, en las que el Sur ocupaba el primer lugar. Aun así, provincias patagónicas como Neuquén, Río Negro y Chubut mantienen un nivel de exposición significativo, con áreas rurales, senderos, refugios y zonas de acampe donde la interacción humana con ambientes naturales favorece el contacto con residuos de roedores. Según el BEN, el 90% de los contagios ocurre entre septiembre y abril, período de mayor actividad del virus.
Qué es el hantavirus y cómo se transmite
El hantavirus es una enfermedad viral aguda grave que afecta principalmente los pulmones y puede provocar insuficiencia respiratoria y fallo cardíaco. Se transmite a través de la inhalación de partículas contaminadas por saliva, orina o heces de roedores. Cuando estos fluidos se secan, se mezclan con el polvo y pueden entrar en contacto con las personas en espacios abiertos o cerrados. También puede haber transmisión por mordeduras o contacto directo. En Argentina solo se registró un caso de contagio entre humanos.
Los síntomas se confunden fácilmente con un cuadro gripal: fiebre alta, dolores musculares, cefalea, escalofríos, náuseas, vómitos y malestar general. En etapas más avanzadas surgen dificultades respiratorias severas por la acumulación de líquido en los pulmones. El período de incubación puede llegar a 45 días, lo que significa que los síntomas pueden aparecer mucho tiempo después de la exposición, dificultando la detección temprana. Por la gravedad del cuadro, se recomienda consultar de inmediato ante cualquier síntoma compatible, sobre todo si la persona estuvo en zonas de riesgo.
Zonas de mayor riesgo y recomendaciones para quienes viajen en verano
Autoridades sanitarias recordaron que el peligro aumenta en áreas con vegetación densa, matorrales, refugios poco ventilados, cabañas sin uso reciente y zonas donde suele acumularse leña o restos orgánicos. En verano, el flujo turístico intensifica la exposición porque más personas circulan por senderos, espacios rurales y campamentos. Por eso, se recomienda no acampar cerca de matorrales o leña acumulada, ventilar refugios antes de ocuparlos, limpiar superficies con paños húmedos, evitar caminar fuera de senderos señalizados y usar calzado cerrado.
Otra recomendación central es no ingresar a galpones, cabañas o estructuras cerradas sin ventilación previa, ya que estos espacios suelen concentrar partículas contaminadas. También se desaconseja manipular objetos abandonados en zonas rurales y se insiste en no dejar restos de comida al aire libre, porque atraen a los roedores. Para quienes viajen con niños, es clave evitar que jueguen en zonas de pastizales densos o espacios con acumulación de residuos naturales.
Prevención, atención y líneas de emergencia
El Ministerio de Salud reforzó la necesidad de adoptar medidas de prevención tanto en ámbitos urbanos como rurales. Aunque la mayoría de los casos se registran en áreas naturales, el ingreso de roedores a viviendas o estructuras descuidadas puede generar brotes puntuales. Por eso, se recomienda sellar orificios, mantener la limpieza, guardar alimentos en recipientes cerrados y desechar residuos correctamente. Las autoridades recuerdan que, ante síntomas compatibles y antecedentes de viaje o exposición, se debe acudir de inmediato a un centro de salud.
La vigilancia epidemiológica continuará durante toda la temporada estival, con monitoreo en zonas turísticas y refuerzo de campañas de información. La enfermedad, aunque poco frecuente, presenta una alta gravedad clínica que hace indispensable una intervención temprana. Se insiste en la importancia de la consulta médica y en la difusión de medidas preventivas entre turistas, residentes y operadores turísticos.
En caso de dudas o síntomas, las autoridades sanitarias recomiendan acudir al hospital más cercano y consultar líneas oficiales de información epidemiológica para recibir orientación precisa.


