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Halliburton, una de las mayores compañías de servicios petroleros del mundo, ratificó que no participará del proyecto Sea Lion ni realizará actividades de exploración y producción de hidrocarburos en las Islas Malvinas o sus aguas circundantes.
La definición de la empresa estadounidense se produce en medio de la ofensiva diplomática, administrativa y judicial impulsada por Argentina contra las compañías vinculadas con la explotación hidrocarburífera en la zona cuya soberanía disputa con el Reino Unido.
Halliburton ya había comunicado a comienzos de septiembre que su filial argentina no participaría de proyectos en Malvinas. Ahora, la compañía volvió a confirmar su posición luego de las consultas realizadas por las autoridades argentinas sobre una eventual intervención en Sea Lion.
La decisión adquiere especial relevancia por el peso de la empresa dentro de la industria. Con sede en Houston, Estados Unidos, Halliburton integra el grupo de grandes proveedores internacionales de tecnología, equipamiento y servicios especializados para la actividad petrolera.
La estrategia argentina incluyó notificaciones a compañías internacionales de servicios petroleros para advertir sobre las consecuencias que podría tener una eventual participación en Sea Lion.
Según la información difundida, Cancillería envió alrededor de 180 notificaciones a empresas del sector, con la advertencia de que prestar servicios al proyecto podría derivar en impedimentos para desarrollar actividades en Vaca Muerta.
La formación neuquina se convirtió así en una pieza relevante de la estrategia argentina: por su escala de producción y las inversiones proyectadas, representa uno de los principales mercados de servicios petroleros de la región.
Halliburton posee una presencia importante en la actividad hidrocarburífera argentina y particularmente en la cuenca neuquina.
La posición adoptada por la compañía se suma a las manifestadas previamente por SLB —la ex Schlumberger— y Baker Hughes, otros dos grandes proveedores internacionales del sector, que también comunicaron que no participarían de las operaciones vinculadas con Sea Lion.
Sea Lion es un desarrollo petrolero localizado en la Cuenca Malvinas Norte, en aguas próximas al archipiélago, y es impulsado principalmente por compañías que operan bajo licencias otorgadas por las autoridades británicas de las islas.
Argentina desconoce esas autorizaciones por considerar que se trata de actividades desarrolladas en un área sometida a una disputa de soberanía y que no cuentan con autorización del Estado argentino.
Durante las últimas semanas, el Gobierno nacional incrementó las acciones destinadas a impedir o dificultar el avance del proyecto.
Entre ellas se encuentra una medida cautelar dictada por la Justicia Federal de Tierra del Fuego contra empresas vinculadas al desarrollo. Su aplicación efectiva sobre operaciones realizadas bajo jurisdicción británica, sin embargo, depende de instancias y mecanismos de cooperación internacional.
También se iniciaron actuaciones contra compañías, ejecutivos y proveedores relacionados con el proyecto por presuntas infracciones a la legislación argentina en materia de exploración y explotación de hidrocarburos.
El conflicto por la explotación petrolera se incorporó además a la disputa diplomática entre Argentina y el Reino Unido por las Malvinas.
El Gobierno argentino notificó formalmente a Londres el inicio de un procedimiento en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) y anticipó que podría avanzar ante instancias internacionales si las actividades continúan.
En ese contexto, la decisión de los grandes proveedores internacionales adquiere importancia para el futuro de Sea Lion. Proyectos petroleros offshore de esa magnitud requieren compañías especializadas capaces de aportar tecnología, equipos y servicios de perforación.
La ratificación de Halliburton muestra, al menos por ahora, que una de las principales empresas mundiales del sector priorizará mantenerse fuera del proyecto en Malvinas mientras conserva su participación en el mercado petrolero argentino, donde Vaca Muerta concentra una parte creciente de la actividad y las inversiones.