La ex primera dama rompió el silencio en una extensa entrevista donde aseguró que el expresidente busca declararla “incapaz de maternar” y que intenta manipular la Justicia para quedarse con su hijo Francisco. Denunció violencia económica, persecución judicial y revictimización.
Una entrevista marcada por el silencio del nombre
Durante más de una hora, Fabiola Yáñez habló sin nombrar a su expareja, aunque la referencia fue inequívoca. Explicó que evita mencionarlo por recomendación legal, ya que “tiene la costumbre de denunciarme por todo lo que hago”. Desde su regreso al país tras dos años en España, asegura que vive con miedo y con recursos económicos prestados por amigos.
Yáñez afirma que el exmandatario “quiere demostrar que no soy capaz de ser madre” y que busca despojarla de la custodia del pequeño Francisco, de tres años y medio. Sostiene que el proceso de revinculación entre padre e hijo se aceleró “de manera irregular” y “sin el cuidado psicológico necesario para un niño”.
“Nunca proveyó un techo para su hijo”
Según el relato de la ex primera dama, su regreso a Buenos Aires fue motivado por una urgencia familiar. Asegura que Fernández no colaboró con los gastos ni con un lugar donde vivir, y que dejó de enviar asistencia económica hasta que la justicia le impuso una cuota alimentaria equivalente al 30% de su jubilación. “No lo hace por amor, sino porque un juez se lo ordenó”, dijo.
Yáñez denunció además “violencia económica y manipulación judicial”, al afirmar que los tribunales que intervienen en su caso exceden sus atribuciones y que “la Justicia está vulnerando los derechos de Francisco”. También sostuvo que el expresidente “sigue utilizando su poder y sus contactos para perjudicarla”.
La respuesta judicial y el foco en la revinculación
La abogada de Yáñez, Marcela De Leonardis, señaló que la causa por presunto impedimento de contacto fue iniciada en un juzgado contravencional de la Ciudad de Buenos Aires, “fuero que no corresponde” para definir un régimen de comunicación entre padre e hijo.
La letrada advirtió que la causa de violencia de género contra el expresidente, en manos del juez Daniel Rafecas, corre el riesgo de diluirse si se traslada al fuero porteño. “Hay un niño de tres años y medio que está siendo vulnerado por decisiones judiciales apresuradas. Esto debería tratarse en un juzgado de familia, con especialistas en infancia”, expresó.
“Él manipula todo lo que tiene a su alrededor”
Yáñez fue contundente al describir su vínculo pasado con Fernández: “Jamás se comportó como un padre ni como un hombre. Todo lo utilizó para su beneficio, incluso a mí y ahora a nuestro hijo”. Rechazó las declaraciones del expresidente, quien negó haber ejercido violencia y la calificó de “manipulada”.
La ex primera dama dijo sentirse “revictimizada” y vulnerable ante un proceso que, según ella, “busca desacreditarla con argumentos sobre salud mental”. “Eso lo hacían en el siglo XVI para encerrar a las mujeres. Hoy lo repiten con poder y jueces amigos”, afirmó.
Un llamado a la dignidad y la justicia
Yáñez aseguró que no busca exponer a su hijo, sino protegerlo. “Todo lo que hago es por Francisco. Soy una madre responsable y fuerte. Él me da la fuerza para seguir”, afirmó.
Su abogada insistió en que “la Justicia debe actuar con perspectiva de género y de infancia”, y cuestionó que se pidan pericias psicológicas “sin fundamento” para intentar declarar a Yáñez incapaz de criar a su hijo.
El conflicto judicial entre ambos continúa abierto, con un trasfondo de acusaciones cruzadas, causas pendientes y una pregunta que atraviesa el caso: ¿podrá el sistema judicial argentino garantizar los derechos de un niño en medio de una disputa de poder tan pública como desigual?


