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El juicio por la explosión en la destilería de Plaza Huincul sumó este viernes una de sus jornadas más sensibles, con testimonios técnicos que permitieron reconstruir cómo murieron los tres operarios atrapados en el incendio y qué condiciones enfrentaron los equipos de emergencia al momento del siniestro.
Durante la cuarta audiencia, el médico forense Jorge Daroni expuso ante el tribunal los resultados de las autopsias de Víctor Herrera, Fernando Jara y Gonzalo Molina. Su declaración fue determinante: los tres trabajadores fallecieron en un lapso menor a un minuto, producto de la exposición a temperaturas extremas y la inhalación de gases tóxicos derivados de la combustión de hidrocarburos.
El especialista explicó que las víctimas sufrieron un cuadro combinado de “injuria térmica” y “síndrome por inhalación de humo”, lo que derivó en fallas respiratorias y orgánicas severas. Además, descartó que las muertes hayan sido consecuencia directa de la onda expansiva de la explosión.
Los estudios toxicológicos también permitieron excluir la presencia de sustancias ajenas al entorno laboral, lo que refuerza la hipótesis de que el deceso estuvo vinculado exclusivamente a las condiciones del incendio.
En paralelo, los testimonios de los bomberos aportaron un cuadro crítico sobre la respuesta inicial al siniestro. El jefe del cuartel de Plaza Huincul, José Acuña, señaló que el sistema contra incendios de la planta no funcionó, ya que fue afectado por la propia explosión.
“La red no estaba operativa y no pudimos utilizar los equipos en el momento”, explicó. Según detalló, las llamas se extendieron rápidamente tanto dentro de la destilería como en al menos cinco camiones en el exterior, lo que obligó a solicitar apoyo de otros cuarteles y de brigadas especializadas.
Un bombero de Cutral Co, que también declaró en la audiencia, describió la escena como “impactante”, con fuego generalizado y condiciones que dificultaban cualquier intento de control inmediato. La intervención requirió horas de trabajo, uso intensivo de agua y la incorporación de espuma para contener las llamas.
Otro de los elementos incorporados al juicio fue el peritaje técnico realizado por personal de Criminalística, que incluyó reconstrucciones de la planta, ubicación de los focos de incendio y localización de los cuerpos de las víctimas.
El proceso judicial tiene en el banquillo a cinco imputados vinculados a la operación y control de la planta, acusados por su presunta responsabilidad en el hecho ocurrido en septiembre de 2022. La fiscalía sostiene que existieron fallas graves en las condiciones de seguridad, mientras que las defensas rechazan las imputaciones.
Con la carga emocional que dejó esta audiencia, el tribunal dispuso un cuarto intermedio y el juicio se reanudará el próximo miércoles, cuando continuarán las declaraciones testimoniales en una causa que busca determinar responsabilidades en uno de los episodios más trágicos de la actividad hidrocarburífera en la región.