
Un relevamiento de D’Alessio IROL mostró que seis de cada diez personas conviven actualmente con algún tipo de compromiso financiero y que, lejos de pedir que les perdonen las deudas, la mayoría reclama condiciones más accesibles para poder pagarlas.
El dato expone un cambio profundo en la relación de los argentinos con el crédito: la preocupación ya no pasa solamente por deber dinero, sino por la sensación de estar atrapados en un sistema de pagos que se vuelve interminable.
Según el estudio, apenas un 17% de los endeudados considera que una quita parcial sería la mejor salida para regularizar su situación. En cambio, las principales demandas apuntan a cuotas más bajas, tasas de interés reducidas y planes de refinanciación más flexibles.
El 33% pidió menores tasas de interés, el 26% reclamó congelar o reducir intereses y otro 25% aseguró que preferiría extender los plazos si eso permite aliviar el monto mensual de las cuotas.
También aparecieron pedidos para unificar deudas en una sola entidad y propuestas ajustadas a la capacidad real de pago de cada persona.
“La gente no está buscando dejar de pagar. Está buscando poder respirar”, explicó Nora D’Alessio al analizar los resultados.
Las tarjetas de crédito bancarias siguen encabezando el ranking de las principales deudas. El 64% de quienes tienen compromisos financieros mantiene saldos pendientes con tarjetas.
Detrás aparecen las compras financiadas en comercios, préstamos personales y deudas con familiares o conocidos.
El informe también mostró el crecimiento de los créditos otorgados por billeteras virtuales como Mercado Pago y Ualá, que ya alcanzan a una parte importante de los hogares endeudados.
En muchos casos, las familias toman nuevos créditos para cancelar otros anteriores, especialmente para cubrir pagos mínimos de tarjetas con intereses más altos. El resultado es una cadena de refinanciaciones que termina extendiendo la deuda en el tiempo.
Más allá del impacto económico, el estudio detectó un fuerte cansancio emocional entre quienes arrastran compromisos financieros.
Aunque un 34% cree que podrá salir adelante con el tiempo, otro 22% siente que está estancado y un 18% reconoce directamente que la deuda lo supera y no encuentra una salida posible.
La sensación de soledad también aparece con fuerza. El 31% de los encuestados afirmó que sólo depende de sí mismo para resolver el problema y uno de cada cuatro aseguró que nadie puede ayudarlo.
En contraste, apenas un 18% confía en que los bancos o las tarjetas puedan ofrecer soluciones reales.
“El sistema financiero no siempre es percibido como cercano o contenedor. Hay una sensación de orfandad entre muchos clientes”, sostuvo D’Alessio.
El informe advierte que el endeudamiento dejó de ser algo asociado únicamente a grandes créditos o situaciones extremas. Hoy atraviesa gastos cotidianos, consumos básicos y decisiones simples de la vida diaria.
La deuda, concluye el relevamiento, ya forma parte de la organización habitual de muchos hogares argentinos y modifica la manera de consumir, planificar y pensar el futuro.