El Tesoro volvió a salir a defender el techo de la banda “intra diaria” del dólar mayorista, que actualmente cotiza a $1.430. La volatilidad responde tanto a las expectativas de un cambio en la política monetaria tras los comicios como a la debilidad del oficialismo en las encuestas, lo que reaviva las dudas sobre la sustentabilidad del programa económico y del actual esquema cambiario.
“Los inversores entienden que hasta las elecciones en tres semanas no quedaría otra que promover tácticas de ‘play defense’ – o sea, aguantar – a través de los dólares del Tesoro, los futuros y los dollar-linked, ansiando que se minimice el uso de divisas, y ahí que el monto de intervenciones diarias es monitoreado muy de cerca por los operadores a través de sus pantallas”, explicó el economista Gustavo Ber.

La presión sobre las reservas: ¿el fin del esquema de bandas?
Desde Portfolio Personal Inversores (PPI) remarcaron que “con catorce ruedas aún por delante hasta las elecciones de medio término, el Gobierno enfrenta el desafío de sostener el actual esquema de bandas que cuesta (y caro) en términos de reservas internacionales“.
Explicaron que en las últimas tres jornadas de la semana pasada “esta estrategia defensiva ha costado aproximadamente u$s950 millones de los u$s2.228 millones acaparados bajo el régimen de retenciones nulas“, equivalente al 42,6% del total.
Y agregaron que “con los depósitos en dólares del Tesoro en el BCRA rondando US$1.350 millones, el margen de maniobra se achica y las opciones se reducen a defender un dólar más cercano a la banda superior o ir por el camino de mayores restricciones cambiarias (o ambas)”.
Por ese motivo, las miradas se concentran en el esquema de bandas cambiarias vigente desde el 11 de abril. La fórmula, que actúa como “ancla” para los precios y las expectativas de devaluación, enfrenta crecientes presiones del mercado, sobre todo luego de que el Tesoro absorbiera menos de un tercio de las liquidaciones récord de las cerealeras.
El programa tuvo un elevado costo fiscal, estimado en torno a u$s1.500 millones, por lo que el bajo nivel de compras acrecentó las dudas sobre el futuro del esquema cambiario. Los analistas prevén que las liquidaciones del agro caerán de manera sustancial en los próximos meses, en torno a un 80% según estimaciones de la Bolsa de Rosario, hasta la cosecha fina del verano, un factor que podría sumar presión sobre el tipo de cambio.
Qué cambios se espera en el régimen cambiario
El consenso de los especialistas es que, tras las elecciones, será inevitable una “recalibración” del régimen cambiario, entre cuyas variantes más probables se mencionan:
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Eliminación de las bandas que anticipan la intervención oficial.
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Mayor flexibilidad cambiaria, con un tipo de cambio posiblemente más alto.
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Recomposición de reservas mediante compras oficiales, en lugar de endeudamiento de corto plazo.
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Flotación administrada (“sucia”), que dé mayor margen al BCRA para intervenir según las necesidades del Gobierno.
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Gestión del apoyo financiero externo (EEUU, FMI u organismos multilaterales) mientras continúe alto el riesgo país.


