El huracán Isaías golpeó Florida y Alabama: más de 600 mil usuarios sin luz y emergencia federal

El huracán Isaías golpeó Florida y Alabama: más de 600 mil usuarios sin luz y emergencia federal
Una situación poco habitual atraviesa el bolsillo de las familias argentinas: los salarios aumentaron medidos en dólares, pero al mismo tiempo perdieron capacidad para comprar bienes y pagar servicios dentro del país.
Entre noviembre de 2025 y agosto de 2026, los salarios privados registrados cayeron más de 2% en términos reales, mientras que medidos en dólares aumentaron alrededor de 15%, según un análisis de los economistas Lorenzo Sigaut Gravina y Gonzalo Carrera, de la consultora Equilibra.
La aparente contradicción tiene una explicación: un dólar más barato no necesariamente significa que todos los gastos de una familia bajen o aumenten menos que sus ingresos.
Desde noviembre de 2025, el dólar multilateral se abarató alrededor de 15% en términos reales. Ese movimiento favoreció especialmente la compra de productos importados o cuyos precios dependen en mayor medida del tipo de cambio. En ese grupo, el poder adquisitivo mejoró 4,2%.
Pero la situación fue diferente en otros componentes centrales del presupuesto familiar.
Uno de ellos fueron los alimentos. El análisis calcula que durante 2026 el poder de compra de los salarios frente a este rubro cayó 3,3%, en un contexto de aumento de los precios internacionales de las materias primas.
La diferencia fue todavía mayor en los precios regulados.
A diferencia de otros períodos de aumentos internacionales de alimentos y energía, durante 2026 el Gobierno nacional mantuvo su estrategia de reducción de subsidios y recomposición de precios regulados.
El resultado fue que el poder adquisitivo frente a los bienes y servicios regulados cayó más de 12%, de acuerdo con el informe.
A esto se sumó el comportamiento de los servicios privados que no están directamente expuestos a la competencia internacional. Durante este año aumentaron por encima del promedio de precios, otro factor que ayuda a explicar por qué el abaratamiento relativo del dólar no se trasladó de manera uniforme al costo de vida.
Para una familia, esto implica una situación concreta: pueden abaratarse relativamente determinados bienes importados mientras aumentan el peso de las tarifas y otros servicios que necesariamente debe pagar todos los meses.
Hay otro componente que afecta el dinero disponible después de cobrar el sueldo: el endeudamiento.
Según el análisis, al mayor peso de los servicios regulados se agregó el incremento de los compromisos financieros asumidos por los hogares durante la expansión del crédito de 2024 y 2025 y el posterior aumento de las tasas de interés.
El deterioro aparece reflejado en los niveles de mora. La correspondiente al crédito de las familias se multiplicó por cinco desde diciembre de 2024 y actualmente se ubica alrededor del 16,5% si se mide por montos y del 28,1% por cantidad de personas, de acuerdo con los datos incluidos en el informe.
El escenario también está condicionado por el mercado laboral. La pérdida de empleos de calidad, las dificultades de numerosas empresas para otorgar aumentos y la menor inversión hicieron que las paritarias del sector formal no consiguieran compensar plenamente la inflación inesperada.
El resultado es una combinación que impacta directamente sobre el consumo: menor salario real, servicios que absorben una proporción creciente del presupuesto y familias que deben destinar parte de sus ingresos al pago de deudas.
Por eso, la evolución del dólar dejó de ser suficiente para explicar qué ocurre con el poder adquisitivo. Para los hogares, la cuenta depende cada vez más de cuánto aumentan los gastos inevitables de todos los meses.
Y las perspectivas todavía presentan interrogantes. El informe advierte que, si continúa la presión de los precios internacionales, será difícil observar una recuperación del salario real en el corto plazo, una situación que también puede limitar una recuperación más sostenida del consumo y de la actividad económica.