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El precio internacional del petróleo registró una fuerte baja este martes, en un contexto de expectativas por una posible reanudación de negociaciones entre Estados Unidos e Irán, en medio de un escenario de alta tensión en Medio Oriente.
El barril de crudo Brent, referencia en Europa, cayó un 4,6% y se ubicó en 94,79 dólares para entrega en junio, tras haber rozado los 100 dólares a comienzos de la semana. En la misma línea, el petróleo intermedio de Texas (WTI) registró una caída aún mayor, del 8,5%, hasta los 91,28 dólares.
La baja en los precios se explica por el optimismo de los inversores ante una eventual salida diplomática al conflicto, luego de que desde Washington dejaran abierta la posibilidad de retomar conversaciones con Teherán.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, acusó a Irán de llevar adelante un “acto de terrorismo económico”, pero aseguró que “la pelota está en la cancha de Irán” para avanzar en un entendimiento.
En paralelo, el expresidente Donald Trump también deslizó que podría haber novedades en los próximos días sobre un eventual reinicio del diálogo bilateral.
Pese a la reacción positiva de los mercados, el conflicto en la región continúa escalando. El bloqueo naval impulsado por Estados Unidos sobre puertos iraníes en el Golfo Pérsico profundizó la crisis, que ya lleva más de seis semanas.
El estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos estratégicos para el transporte global de petróleo, permanece afectado por restricciones, lo que mantiene en alerta a los mercados energéticos.
Desde Irán, el presidente Masoud Pezeshkian advirtió que cualquier amenaza sobre ese paso marítimo clave podría tener “consecuencias de gran alcance” a nivel global.
Mientras el precio del crudo retrocede, las bolsas internacionales reaccionaron al alza ante la posibilidad de una desescalada del conflicto. Sin embargo, organismos como el Fondo Monetario Internacional ya anticipan un impacto negativo en la economía mundial, con una revisión a la baja en las proyecciones de crecimiento.
En paralelo, se multiplican los movimientos diplomáticos en la región, incluyendo contactos inéditos entre Israel y Líbano en Washington, en un intento por contener la escalada y abrir un canal de negociación más amplio.
El mercado energético sigue así atado a la evolución geopolítica: cualquier avance en las negociaciones podría profundizar la baja del crudo, mientras que una escalada del conflicto volvería a presionar los precios al alza.