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El gobierno de Javier Milei busca bajar el tono al renovado protagonismo de Mauricio Macri y relativiza el operativo político impulsado desde el PRO para reinstalar al exmandatario como figura central de la oposición liberal. En el entorno presidencial interpretan las recientes apariciones del líder amarillo como parte de una estrategia de presión para negociar la disputa electoral en la Ciudad de Buenos Aires y reposicionar al partido de cara a 2027.
Aunque el vínculo personal entre Milei y Macri atraviesa uno de sus peores momentos desde el inicio de la gestión libertaria, en la mesa política que conduce Karina Milei no descartan cerrar acuerdos electorales con sectores del PRO en distintos distritos del país.
La tensión volvió a quedar expuesta luego del acto partidario que el PRO bonaerense realizó en Vicente López, donde cerca de 700 dirigentes respaldaron a Macri y alentaron una eventual candidatura presidencial. Allí, el expresidente lanzó críticas veladas al oficialismo y reclamó mayor protagonismo partidario frente al avance libertario.
En la Casa Rosada interpretaron el mensaje como una maniobra para intentar moderar la competencia de La Libertad Avanza en territorio porteño. “Está haciendo paritarias para que bajemos el acelerador en la Ciudad”, deslizan cerca del oficialismo, donde consideran improbable un acuerdo con el PRO en el distrito gobernado por Jorge Macri.
Pese al endurecimiento del vínculo con el expresidente, el Gobierno diferencia entre la conducción nacional del PRO y varios dirigentes territoriales con los que mantiene diálogo político desde las elecciones legislativas de 2025.
Entre los interlocutores que conservan canales abiertos aparecen Cristian Ritondo, Diego Santilli, Guillermo Montenegro y Rogelio Frigerio.
En el oficialismo creen que Santilli puede ser una pieza clave para contener a intendentes bonaerenses del PRO y facilitar un eventual armado conjunto para disputar la provincia de Buenos Aires frente a Axel Kicillof.
Sin embargo, en La Libertad Avanza todavía pesa el recuerdo de las fracturas que se produjeron durante las elecciones de medio término de 2025, cuando varios intendentes amarillos terminaron rompiendo acuerdos locales con los libertarios. Por eso, en el karinismo ya hablan de implementar mecanismos de “disciplina política” para evitar nuevas fugas.
Donde el escenario aparece más cerrado es en la Ciudad de Buenos Aires. Karina Milei pretende que La Libertad Avanza compita con sello propio y sin alianzas con el PRO porteño.
En ese esquema, la figura de Patricia Bullrich comenzó a ganar centralidad dentro del armado libertario. La ministra viene mostrando actividad política junto a la legisladora porteña Pilar Ramírez, una de las dirigentes más cercanas a Karina Milei en la Ciudad.
Aunque algunos sectores libertarios todavía dejan abierta la posibilidad de una coalición porteña si las encuestas muestran un deterioro electoral, hoy prevalece la idea de disputar el distrito sin acuerdos con Jorge Macri.
En paralelo, Mauricio Macri profundiza su reaparición pública con recorridas por distintas provincias y un discurso cada vez más crítico hacia el Gobierno nacional.
El expresidente ya realizó actividades en Chaco y Corrientes y prepara nuevas visitas políticas antes de viajar al Mundial. En su entorno aseguran que el objetivo es “mantener vivo al PRO” frente al avance libertario y recuperar protagonismo en el tablero opositor.
Dentro del partido también persisten fuertes tensiones internas. Ritondo expresó en privado su malestar con la Casa Rosada por la disputa en la comisión bicameral de Inteligencia, mientras que dirigentes cercanos a Macri endurecieron sus críticas contra Bullrich por su alineamiento con Milei.
En el oficialismo, mientras tanto, sostienen que el futuro de cualquier acuerdo dependerá de un punto central: el respaldo explícito al rumbo económico y político del Gobierno.