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El Gobierno nacional oficializó este jueves un nuevo esquema para la instalación de estaciones de servicio móviles y modulares en todo el territorio, con el objetivo de garantizar el acceso al combustible en zonas donde no existen bocas de expendio tradicionales y, al mismo tiempo, promover un mercado más dinámico y competitivo. La medida quedó establecida en la resolución 504/2025, publicada en el Boletín Oficial, y representa un cambio profundo en la manera en que se distribuyen los combustibles en Argentina.
El régimen incorpora por primera vez a los operadores de unidades móviles al Registro de Bocas de Expendio, y fija exigencias específicas en materia administrativa, técnica y de seguridad. Según la Secretaría de Energía, se trata de una herramienta clave para “modernizar y desregular” el sector, al permitir instalaciones más rápidas, ágiles y de menor costo, especialmente en localidades pequeñas o alejadas de los polos urbanos.
Las estaciones móviles deberán cumplir con normas estrictas basadas en estándares internacionales, como las certificaciones NFPA 385 y UL-2085, que exigen tanques de doble pared, sistemas automáticos de corte, detección de pérdidas y kits de control de derrames. Cada unidad será auditada por empresas externas, contará con planes de contingencia y deberá disponer de seguros vigentes.
El nuevo esquema también establece que el despacho podrá realizarse en modo asistido o bajo la modalidad de autodespacho, en línea con la Resolución 147/2025. Los tanques podrán tener hasta 40 m³ de capacidad y todas las instalaciones deberán incluir bases de hormigón armado, defensas de impacto, iluminación apta para áreas clasificadas, señalética y dispositivos de seguridad certificados.
Para operar, las unidades deberán disponer de mangueras de hasta 15 metros con sistemas breakaway, boquillas de cierre automático, bombas y válvulas certificadas, además de sistemas de bloqueo eléctrico entre la estación y el vehículo que se abastece. Está prohibido el despacho con el motor encendido y se exige custodia permanente durante la operación.
Entre las limitaciones más estrictas se incluye la prohibición de movilizarse con combustible en el tanque, la obligación de operar en espacios abiertos y la imposibilidad de instalarse en edificios, cocheras, calles o vía pública. También se fijan distancias mínimas respecto de edificaciones, fuentes de ignición, tendidos eléctricos y sistemas de desagüe. En caso de emergencia, el predio debe poder evacuarse en menos de tres minutos.
El régimen prevé un sistema de sanciones que incluye multas de hasta 160.000 litros de nafta súper y la inhabilitación inmediata para las instalaciones que incumplan los criterios de seguridad o no cuenten con auditorías actualizadas. Además, queda prohibido utilizar surtidores convencionales y superar los 4.500 litros en capacidad para el autodespacho.
Desde el Gobierno remarcan que estas nuevas unidades serán clave para mejorar el acceso a combustibles, especialmente en localidades aisladas o que dependen de largos traslados para abastecerse. “Son una alternativa segura, moderna y eficiente”, destacaron fuentes oficiales, que aseguraron que la iniciativa generará un esquema más flexible y permitirá ampliar la oferta en todo el país.