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El Gobierno nacional oficializó este miércoles un nuevo esquema de reducción de derechos de exportación para distintas cadenas agroindustriales y para determinados biocombustibles, en una decisión que apunta a fortalecer la competitividad del sector y estimular la producción orientada a los mercados externos.
La medida fue formalizada mediante el Decreto 423/2026, publicado en el Boletín Oficial y firmado por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo.
Según explicó la administración nacional, la iniciativa forma parte de una estrategia de disminución progresiva de las retenciones, un tributo que el Gobierno considera distorsivo para la actividad productiva y que prevé reducir de manera gradual en función de la evolución del equilibrio fiscal.
El programa contempla rebajas para las exportaciones de soja y sus derivados, maíz, trigo, cebada, sorgo y girasol, además de determinados biocombustibles vinculados a la producción agroindustrial.
De acuerdo con el cronograma oficial, la reducción tendrá dos etapas diferenciadas.
Por un lado, los cultivos de invierno, principalmente trigo y cebada, accederán de manera inmediata a las nuevas alícuotas debido a la proximidad de las decisiones de siembra para la próxima campaña.
Por otro, los cultivos de verano, entre ellos soja, maíz, girasol y sorgo, quedarán alcanzados por un esquema gradual cuya implementación comenzará en los próximos meses.
Desde el Ministerio de Economía señalaron que el objetivo es garantizar previsibilidad a los productores y permitir que las rebajas impositivas estén vigentes al momento de la comercialización de las cosechas.
La normativa también incorpora cambios para el sector de los biocombustibles. En particular, reduce los derechos de exportación aplicados al biodiésel elaborado a partir de aceites de colza, cártamo, Brassica Carinata y Camelina Sativa.
Según el Gobierno, la decisión busca equiparar el tratamiento tributario de estos productos con el de otras materias primas tradicionales y abrir nuevas oportunidades de inserción en mercados internacionales.
La oficialización de la medida fue seguida con atención por productores y exportadores de distintas regiones del país, que venían reclamando una reducción de la carga tributaria sobre las exportaciones para mejorar la rentabilidad y recuperar competitividad frente a otros países productores.
Aunque el impacto concreto dependerá de la evolución de los precios internacionales, los costos internos y el tipo de cambio, el sector agroindustrial considera que una disminución de las retenciones puede contribuir a incrementar la producción, estimular inversiones y generar mayores ingresos de divisas para la economía argentina.
El decreto ya entró en vigencia tras su publicación oficial y constituye una de las principales medidas económicas anunciadas por la administración nacional para el sector agroexportador durante 2026.