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El gobierno neuquino decidió dar un paso más en el conflicto por la mina de oro de Andacollo, paralizada desde 2020. A través de la Corporación Minera del Neuquén (Cormine SEP), solicitó a la Justicia comercial la declaración de quiebra de Trident Southern Explorations, empresa que obtuvo el usufructo del yacimiento en 2016 pero que entró en concurso de acreedores cuatro años después.
La presentación fue realizada por el apoderado de Cormine, Manfred Hang Kuchen, ante la jueza María Soledad Casazza del Juzgado Comercial N°23 de Buenos Aires. Allí se pidió la “inmediata declaración de la quiebra” al considerar agotado el proceso, y se cuestionó el intento de salvataje (cramdown) que venía impulsando la firma Eco Friendly SA desde 2022.
Según argumentó la provincia, la propuesta de Eco Friendly —que buscaba quedarse con el control de Trident y continuar la explotación de la mina hasta 2041— no logró las mayorías legales necesarias para ser validada. Además, Cormine objetó el pedido de excluir del voto a tres acreedoras clave (Operadora de Minas SPA, Trident Resources SPA y Valdivia Mining & Exploration SPA), cuya deuda representa la mayor parte del pasivo de la empresa concursada.
Con esta decisión, el gobierno de Rolando Figueroa busca cerrar definitivamente la etapa judicial para volver a licitar la concesión y atraer a un nuevo inversor que reactive la producción de oro en Andacollo. La mina fue durante años una de las principales fuentes de empleo privado en el Norte Neuquino, pero permanece paralizada desde hace más de un lustro.
“La intención de la Provincia es darle un nuevo destino al proyecto y encontrar un operador con solvencia técnica y financiera”, remarcaron desde Cormine, en línea con la política de la actual gestión de relanzar los emprendimientos estratégicos de la actividad minera.