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Neuquén AR

El empleo en retroceso en Argentina: 448.000 puestos menos en un año y medio

En un contexto de recesión y ajuste estatal, el trabajo formal atraviesa una transformación: se reduce el empleo asalariado en el sector privado y público, crece la figura del monotributista y se acentúa la caída del trabajo en casas particulares. El impacto se siente con más fuerza en las provincias del norte y la Patagonia.

Los últimos datos de la Secretaría de Trabajo revelan un retroceso en la cantidad total de personas con empleo registrado en Argentina. Entre enero de 2024 y abril de 2025 se perdieron más de 448.000 puestos, en un escenario marcado por la recesión, el ajuste del gasto público y la falta de reactivación del sector privado.

La caída se dio, principalmente, en el empleo asalariado en empresas privadas, en el sector público y —con más crudeza— en el trabajo registrado en casas particulares, que perdió más de 19.000 puestos y volvió a los mismos niveles que tenía hace diez años.

En contraste, aumentaron los trabajadores autónomos y los monotributistas, una señal de mayor informalidad encubierta o de cambios estructurales en las condiciones de contratación. Sin embargo, también se desplomó el monotributo social, con 415.000 bajas, tras el reempadronamiento dispuesto por el Ministerio de Capital Humano.

Caída en asalariados, crecimiento en independientes

En enero de 2024, el país contaba con 13,3 millones de trabajadores registrados. Dieciséis meses después, la cifra se redujo a 12,87 millones. El empleo asalariado privado retrocedió un 0,9%, con más de 58.000 bajas, empujado por la crisis en sectores como la construcción. A esto se suman los 31.000 puestos menos en el sector público nacional, provincial y municipal.

La pérdida de empleo asalariado responde, según analistas, al impacto de la recesión en el consumo, la reducción de la obra pública y la caída del poder adquisitivo. “Pasamos de recortar horas extras a recibir telegramas de despido”, explicó Miguel Ponce, del Centro de Estudios para el Comercio Exterior Siglo XXI.

En paralelo, los trabajadores autónomos crecieron un 3,8%, mientras que los monotributistas comunes lo hicieron un 3%. Son más de 76.000 personas que pasaron a figurar como trabajadores independientes en el sistema, aunque no necesariamente con mejores condiciones laborales.

La peor parte: casas particulares y monotributo social

El sector del trabajo doméstico registrado fue el más golpeado: perdió el 4% de su plantilla en poco más de un año. De 460.013 trabajadores se pasó a 440.645. Son empleos altamente feminizados, de bajos ingresos y sin posibilidad de reconversión inmediata.

Por su parte, el monotributo social registró un recorte del 64%, pasando de 648.000 a 232.000 personas inscriptas. La decisión del Gobierno de revisar el padrón eliminó de un plumazo a cientos de miles de beneficiarios, muchos de los cuales quedaron fuera del sistema sin una alternativa inmediata de reinserción laboral.

Caída provincial y desigualdad territorial

El análisis por provincias revela que 16 de las 24 jurisdicciones del país perdieron empleo privado registrado entre enero de 2024 y abril de 2025. Las caídas más pronunciadas se dieron en Santa Cruz (-12%) y La Rioja (-9%), seguidas por otras provincias del norte y la Patagonia.

En cambio, sólo 8 provincias lograron aumentar levemente sus niveles de empleo privado. Entre ellas, se destacan Neuquén (5%), Tierra del Fuego y Corrientes (2%), y Río Negro (0,27%). La asimetría en la recuperación revela una reactivación económica muy desigual entre regiones.

Construcción paralizada y sin reemplazo

El sector con mayor pérdida de empleo fue la construcción: 26.300 puestos menos en poco más de un año. La parálisis de la obra pública tras el cambio de gobierno impactó en la actividad de empresas constructoras, cooperativas y pymes del rubro. Gobernadores e intendentes reclaman por la reactivación de obras viales, infraestructura escolar y proyectos habitacionales.

“Sin crecimiento económico no hay absorción de mano de obra. El empleo privado no puede compensar la caída del empleo público y mucho menos el recorte del monotributo social”, sostuvo Ponce. Y agregó que se necesita “una estrategia integral que incluya capacitación, incentivos a la formalización y créditos productivos para las pymes”.

Desafíos estructurales

El diagnóstico es claro: el empleo registrado se reduce, y crecen formas de contratación más precarias o autónomas. El Estado reduce su plantilla y no hay inversión privada que compense. Las brechas regionales se amplían, y los sectores más vulnerables —como el trabajo doméstico— pierden derechos y estabilidad.

La dinámica actual del mercado laboral plantea un desafío urgente para la política económica. Sin un modelo de desarrollo que genere puestos de trabajo de calidad, los datos seguirán confirmando una tendencia regresiva.

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