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El elevado caudal del río Limay obligó al Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) a desplegar un plan de mantenimiento intensivo ante el colapso del sistema cloacal en el este de la ciudad de Neuquén. La planta Tronador, ubicada en la zona baja, enfrenta serias dificultades para evacuar los líquidos tratados, ya que el agua del río ingresa al sistema por los ductos de descarga, y se combina con filtraciones subterráneas por napas altas.
Según explicó el organismo, la situación afecta a una amplia franja comprendida entre la Ruta 22 y el río Limay. La erogación desde el embalse de Arroyito —que alcanzó esta semana el máximo autorizado, entre 890 y 910 m³/s— incrementó la presión sobre la planta y sobre una red de colectores deteriorados, generando rebalses en varios puntos críticos de la ciudad.
En paralelo, se reportaron desbordes cloacales en barrios como Don Bosco III, Villa María y Nuevo. En este último caso, el EPAS denunció conexiones irregulares desde complejos habitacionales que están habitados pese a estar en obra y clausurados. Allí, se definió un operativo de limpieza y desinfección excepcional, con retiro periódico de líquidos vertidos en la vía pública, mientras se espera una resolución judicial.
Uno de los colectores críticos, en la esquina de Remigio Bosch y Fava, ya fue reparado tras detectar filtraciones que comprometían el funcionamiento general. En esa intervención se utilizaron camiones vactor y maquinaria pesada.
Desde la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) explicaron que el incremento del caudal del Limay responde a la necesidad de mayor generación eléctrica en la represa El Chocón y al nivel elevado de los embalses en esta época del año. Se espera que el caudal elevado se mantenga, al menos, hasta el domingo 6 de julio.
Mientras tanto, el EPAS mantiene equipos técnicos trabajando en tareas de monitoreo, limpieza y contención en las zonas más comprometidas, aunque advierten que las soluciones definitivas dependen de obras estructurales aún pendientes.