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Neuquén AR

El anti-mileísmo moderado no logra ordenarse y dilata definiciones

Provincias Unidas intenta consolidar una alternativa moderada rumbo a 2027, pero enfrenta internas, estrategias divergentes y escenarios complejos en distritos clave como Córdoba, Buenos Aires y CABA. El rol de Mauricio Macri y las diferencias con Miguel Pichetto.

El armado de una alternativa política al gobierno de Javier Milei suma actores pero también contradicciones. En el espacio de centro que nuclea a varios gobernadores bajo el sello de Provincias Unidas, crece la convicción de competir con una propuesta propia, alejada tanto del oficialismo como del kirchnerismo. Sin embargo, las tensiones internas y los intereses territoriales amenazan con fragmentar la estrategia.

El principal punto de ruptura gira en torno a la figura de Miguel Ángel Pichetto. Su intento de ampliar el frente con sectores del peronismo genera rechazo entre los mandatarios provinciales, que buscan evitar cualquier acercamiento con Cristina Fernández de Kirchner y sostener una identidad propia.

Un candidato en discusión y el factor Macri

En ese esquema, la búsqueda de una figura presidencial se vuelve central. El nombre de Mauricio Macri aparece como una posible síntesis para sectores del interior productivo, especialmente en provincias como Santa Fe y Córdoba. Sin embargo, su liderazgo no está garantizado ni logra ordenar al conjunto del espacio.

Desde el entorno de Maximiliano Pullaro relativizan cualquier alineamiento automático del radicalismo detrás de un candidato único. La UCR, fragmentada, mantiene autonomía en cada distrito y evita compromisos anticipados.

Aun así, en Provincias Unidas creen que el escenario electoral podría cambiar hacia 2027 si el desgaste económico del oficialismo se profundiza. La apuesta es reeditar una opción de centro con mayor volumen político que el que mostró la fallida “avenida del medio” en 2025.

Santa Fe, Córdoba y el peso de las estrategias locales

Las diferencias se vuelven más evidentes en los territorios. En Santa Fe, Pullaro confía en retener el poder con una eventual reelección, favorecido por el desdoblamiento electoral y la ausencia —por ahora— de un candidato competitivo de La Libertad Avanza.

Distinto es el panorama en Córdoba, donde el armado opositor al peronismo local avanza en paralelo con tensiones internas. Dirigentes vinculados al oficialismo nacional buscan construir un frente amplio que enfrente al gobernador Martín Llaryora, lo que pone en jaque la estrategia de equilibrio que intenta sostener Provincias Unidas.

En ese distrito, la irrupción de Rodrigo de Loredo como aspirante a la gobernación agrega incertidumbre. Su lanzamiento, en medio de disputas dentro del radicalismo, complica la posibilidad de una alianza ordenada.

Buenos Aires, el tablero más incierto

El escenario más complejo se configura en la provincia de Buenos Aires. Sin liderazgos definidos, la UCR se encamina a una interna clave en junio que definirá no solo autoridades partidarias sino también la estrategia electoral.

Un sector del radicalismo evalúa acercamientos al gobernador Axel Kicillof, mientras otros dirigentes impulsan la integración a un frente de centro. En ese marco, emergen nombres como el de Pablo Juliano para representar a ese espacio.

La disputa entre Maximiliano Abad y sus adversarios internos definirá el rumbo del partido en el distrito más grande del país, donde la fragmentación opositora podría favorecer al oficialismo provincial.

La tensión se traslada a la Ciudad

En la Ciudad de Buenos Aires, el tablero tampoco está cerrado. El jefe de Gobierno Jorge Macri busca su reelección sin definir aún alianzas, mientras el PRO enfrenta presiones tanto desde el radicalismo como desde La Libertad Avanza.

La estrategia libertaria, impulsada por dirigentes como Pilar Ramírez, apunta a diferenciarse del PRO y disputar su electorado. En paralelo, la reaparición de Horacio Rodríguez Larreta añade un nuevo factor de fragmentación.

Un espacio en construcción y a la espera del clima nacional

El resto de los gobernadores que integran Provincias Unidas —como Carlos Sadir, Gustavo Valdés, Ignacio Torres y Claudio Vidal— mantienen un perfil más bajo en la discusión nacional, enfocados en preservar sus territorios.

La estrategia común pasa por desdoblar elecciones provinciales y evitar el arrastre de la polarización nacional. Pero esa lógica defensiva convive con la necesidad de construir una propuesta competitiva a nivel país.

Por ahora, la definición del liderazgo y del esquema de alianzas quedó postergada. En el espacio reconocen que el factor determinante será la evolución del gobierno de Milei: su desempeño económico, su capacidad de sostener apoyos y el impacto social de sus políticas.

Con ese telón de fondo, Provincias Unidas transita un equilibrio inestable: intenta consolidarse como alternativa, pero aún no logra resolver sus propias tensiones internas ni definir un rumbo común.

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