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Estados Unidos avanza en una estrategia de fuerte respaldo financiero para asegurar el abastecimiento de minerales críticos y tierras raras, insumos clave para la transición energética, la industria tecnológica y la defensa. Con fondos ya comprometidos que superan los US$ 30.000 millones y un nuevo proyecto de ley en el Congreso, el volumen total de financiamiento disponible podría superar los US$ 100.000 millones en los próximos años.
La clave está en una iniciativa bipartidista presentada esta semana en el Congreso estadounidense para ampliar de manera sustancial el fondeo del Export-Import Bank (EximBank), la agencia federal que financia exportaciones e inversiones estratégicas. El proyecto fue impulsado por el senador republicano Kevin Cramer y el demócrata Mark Warner, y busca garantizar la continuidad operativa del organismo más allá de 2026.
La propuesta contempla elevar el techo de préstamos del EximBank de los actuales US$ 135.000 millones a US$ 205.000 millones durante la próxima década, lo que habilitaría unos US$ 70.000 millones adicionales para respaldar proyectos vinculados a minerales críticos tanto dentro de Estados Unidos como en el exterior.
El impulso legislativo coincide con la firma de un acuerdo comercial entre la Argentina y Estados Unidos, mediante el cual Washington se comprometió a trabajar junto al EximBank y la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo (DFC, por sus siglas en inglés) para evaluar el financiamiento de inversiones en sectores considerados estratégicos, entre ellos la minería.
Según datos oficiales del Departamento de Estado, el gobierno estadounidense ya comprometió más de US$ 38.000 millones para proyectos mineros a través de distintos organismos federales. El EximBank lidera ese esfuerzo, con préstamos, cartas de interés y otros instrumentos por más de US$ 26.000 millones.
Uno de los anuncios más relevantes fue la aprobación de un préstamo por US$ 10.000 millones para el proyecto Vault, orientado a la creación de una reserva estratégica de minerales críticos y tierras raras destinada a proteger a la industria estadounidense frente a eventuales disrupciones en el suministro global.
Además, el banco emitió cartas de interés —instrumentos no vinculantes que expresan respaldo preliminar— por unos US$ 14.800 millones, incluyendo proyectos de cobalto y níquel en países aliados.
El Departamento de Energía también juega un rol central, con compromisos por US$ 7.283 millones para fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos y baterías. Entre ellos se destaca un préstamo de US$ 2.300 millones para el proyecto Thacker Pass, el principal emprendimiento de litio de Estados Unidos.
Por su parte, el Departamento de Defensa incrementó su participación directa en el sector, con aportes por más de US$ 2.300 millones en adquisiciones de participaciones accionarias, préstamos y otros apoyos vinculados a la extracción y refinamiento de tierras raras.
La DFC, en tanto, comprometió cerca de US$ 1.940 millones, con financiamientos destacados en América Latina, como un préstamo para un proyecto de tierras raras en Brasil.
La ampliación del financiamiento forma parte de un plan más amplio de la administración de Donald Trump para conformar una zona comercial preferencial de minerales críticos junto a países aliados. Esta semana, en el marco de la Cumbre Ministerial de Minerales Críticos realizada en Washington, Estados Unidos suscribió acuerdos con la Argentina y otras naciones productoras.
El vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado Marco Rubio explicaron que los países que integren este esquema accederán a mecanismos de precios mínimos, diseñados para proteger las inversiones mineras frente a la volatilidad de los mercados internacionales.
Desde la Cancillería argentina confirmaron la firma de un Instrumento Marco para el Fortalecimiento del Suministro en Minería y Procesamiento de Minerales Críticos, que consolida la asociación estratégica entre ambos países y apunta a garantizar un abastecimiento “seguro, resiliente y competitivo”.
En ese contexto, el eventual refuerzo del EximBank aparece como una pieza central para canalizar inversiones de gran escala y posicionar a la región —y en particular a la Argentina— como un actor relevante en la nueva geopolítica de los minerales críticos.