Azul Mía Natasha Semeñenko, trabajadora del Centro de Atención a la Víctima, fue vista por última vez el 27 de septiembre. Sus compañeras organizaron una panfleteada en semáforos de la ciudad para difundir su imagen y reclamar datos que permitan encontrarla.
La desaparición de Azul, de 49 años, mantiene en vilo a Neuquén capital. Su ausencia llamó la atención porque se trata de una empleada estatal comprometida y responsable que nunca había faltado sin avisar. El último contacto se registró el sábado 27 de septiembre, cuando vecinos la vieron salir de su domicilio en el barrio Confluencia.
La alarma comenzó cuando no se presentó a trabajar en el Centro de Atención a la Víctima. Sus compañeras radicaron la denuncia y recorrieron hospitales y centros de salud sin obtener respuestas. El lunes 29 la Policía ingresó a su vivienda y se encontró con una escena extraña: hornallas prendidas y la casa revuelta.
Una búsqueda que moviliza a compañeras y amigas
Juliana Calvo, colega y amiga de Azul, explicó que la mujer no solía faltar y siempre mantenía encendido su teléfono celular. “Era muy raro que no atienda. Da apagado todo el tiempo”, señaló. También subrayó que no estaba en pareja ni mantenía vínculos sexoafectivos actuales.
El grupo de trabajo del CAV organiza este viernes a las 11 una panfleteada en los semáforos de Ruta 22 y Don Bosco, y en Don Bosco y Sarmiento. Allí entregarán volantes con su fotografía y detalles físicos para reforzar la búsqueda. “Queremos que Azul vuelva”, remarcaron.
Azul mide 1,73, es pelirroja, de tez blanca y ojos marrones. Al momento de desaparecer vestía una remera blanca y pantalón chupín al tono. Circulaba en una bicicleta rodado 29 de color fluor, otro dato clave para identificarla en la vía pública.
Un hallazgo inquietante dentro de su vivienda
Según informaron fuentes policiales, en el allanamiento de la casa se detectó que varias hornallas estaban encendidas desde hacía días, lo que generaba un calor intenso en el interior. Además, la vivienda estaba revuelta, un detalle que refuerza las dudas sobre qué pudo haber ocurrido.
La fiscalía tomó testimonios de vecinos de Confluencia, quienes confirmaron que la vieron salir el sábado, pero no regresar. La línea de investigación continúa abierta y se sumaron peritajes en la vivienda, con intervención de la división Criminalística y de unidades de búsqueda especializadas.
Mientras tanto, las amigas y colegas de Azul destacan su personalidad positiva. “Es una persona buena, con energía contagiosa. Siempre valoró mucho su trabajo”, expresó Calvo. Desde el CAV afirmaron que la extrañan profundamente y pidieron mayor colaboración ciudadana.
Cualquier dato puede comunicarse al 101. “El aporte es anónimo y confidencial, no es necesario dejar datos personales”, insistió Calvo.
La expectativa está puesta en que la panfleteada sirva para obtener pistas firmes sobre Azul Mía Natasha Semeñenko. En la ciudad, cada vez más voces se suman con un mismo mensaje: la urgencia de encontrarla y garantizar que vuelva sana y salva a su hogar.


