Alumnos y padres del CET 30 denunciaron burlas y hostigamiento durante exámenes orales; Educación intervino y separó a los docentes implicados.
La comunidad educativa del CET 30 de Cipolletti vive una semana de fuerte tensión tras la denuncia contra dos docentes de Prácticas Profesionalizantes que, según estudiantes y familias, ejercieron maltrato, burlas y comentarios despectivos durante las mesas de examen. El conflicto estalló justo en el cierre del ciclo lectivo, impactando especialmente a los cuatro cursos de sexto año, que dependen de estas evaluaciones para completar su trayectoria escolar. La intervención del Consejo Provincial de Educación (CPE) terminó por apartar de forma momentánea a los profesores involucrados, mientras se inicia un proceso disciplinario.
La situación tomó estado público cuando un grupo de alumnos organizó una sentada y se negó a rendir frente a los docentes denunciados. La decisión, acompañada por padres y madres, expuso que los episodios no eran aislados ni recientes. “Años anteriores pasó lo mismo; muchos chicos ya egresados lo vivieron”, relató Paola, mamá de una estudiante. Según los testimonios, durante las exposiciones orales los docentes se reían ante errores, hacían comentarios descalificadores y generaban un clima de intimidación que afectaba directamente el desempeño de los jóvenes. Esta dinámica, sostienen, derivó en desaprobaciones y exigencias de recuperatorios que consideran injustificados.
Un acta incumplida y una protesta que forzó la intervención del CPE
Frente a la gravedad de los relatos, directivos y familias firmaron un acta para evitar que los docentes continuaran tomando exámenes. Pero al día siguiente, según denunciaron padres y estudiantes, se comunicó que las evaluaciones seguirían con los mismos profesores. El incumplimiento desató una reacción inmediata: los alumnos se negaron a ingresar al aula y realizaron una sentada en el establecimiento. La protesta obligó a convocar a representantes del CPE, quienes escucharon a las familias, registraron testimonios y evaluaron el clima institucional durante las jornadas previas.
Tras la reunión, Educación resolvió apartar de manera preventiva a los dos docentes y designar a otros profesores de taller para finalizar la instancia evaluativa. Además, se acordó la presencia de directivos en cada mesa para garantizar transparencia y un ambiente adecuado. La directora general de Educación, Romina Faccio, confirmó que la Junta de Disciplina analizará el caso: “Actuamos ante lo presentado por los padres. La junta suele actuar con celeridad”, aseguró. También informó que se revisarán situaciones de alumnos desaprobados que deberán tener una nueva oportunidad de exponer frente a otros docentes.
Un reclamo que apunta a un cambio profundo en las prácticas pedagógicas
Las familias remarcaron que el conflicto no se limita a una mesa de examen, sino a una dinámica que, según sostienen, se repite desde hace años. Piden que se garantice un entorno pedagógico respetuoso, especialmente en instancias orales donde la evaluación depende en gran medida de la confianza y la seguridad del estudiante. “Queremos que puedan exponer sin miedo. No puede haber trato hostil en un momento determinante para su formación”, expresó Paola.
El caso abrió un proceso interno de supervisión donde el testimonio de los alumnos será clave para esclarecer responsabilidades. Mientras tanto, la comunidad del CET 30 espera que las medidas adoptadas permitan cerrar el año con tranquilidad y que el episodio marque un punto de inflexión en la revisión de prácticas docentes dentro del establecimiento técnico.

