Dólar oficial $1.550 – Dólar Turista $2.015 – Dólar blue $1.560 – Dólar MEP $1.556,82 – Contado con Liqui $1.652,32 – Riesgo País 710

Dólar oficial $1.550 – Dólar Turista $2.015 – Dólar blue $1.560 – Dólar MEP $1.556,82 – Contado con Liqui $1.652,32 – Riesgo País 710
Los bancos argentinos esperan que las familias soliciten más préstamos durante los últimos meses de 2026, pese al elevado nivel de endeudamiento y las dificultades que enfrenta una parte de los hogares para cumplir con sus obligaciones financieras.
La expectativa surge de la Encuesta de Condiciones Crediticias (ECC) del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que anticipa un incremento de la demanda de financiamiento destinado a viviendas, tarjetas de crédito y consumo.
El escenario presenta una particularidad: mientras las entidades proyectan una mayor cantidad de solicitudes, no prevén flexibilizar de manera general los requisitos para aprobar nuevos créditos.
La situación se produce después de que la morosidad bancaria de las familias alcanzara en julio su nivel más alto en más de dos décadas. Aunque en agosto se registró una leve reducción, los atrasos en los pagos permanecen en valores elevados.
Los últimos datos difundidos sobre el comportamiento de los deudores muestran diferencias importantes según el tipo de entidad que otorga el financiamiento.
En el sistema bancario, la proporción de préstamos irregulares destinados a las familias pasó del 12,9% en julio al 12,8% en agosto.
La reducción fue marginal y se produjo después de un período de crecimiento sostenido de los incumplimientos.
La situación es más compleja entre los proveedores no financieros de crédito, un segmento que incluye empresas que ofrecen préstamos fuera del sistema bancario tradicional.
En ese mercado, la morosidad alcanzó el 33,9%, después de 21 meses consecutivos de aumentos.
Estas entidades representan aproximadamente el 17% del financiamiento total dirigido a los hogares.
La diferencia entre ambos indicadores refleja que las dificultades de pago son considerablemente mayores entre quienes se financian mediante prestamistas no bancarios.
La encuesta del Banco Central señala que durante el tercer trimestre de 2026 la demanda de financiamiento de las familias se mantuvo relativamente estable.
No se registraron variaciones significativas en los pedidos de préstamos hipotecarios, prendarios, tarjetas de crédito y otras líneas destinadas al consumo.
Sin embargo, las expectativas para el período comprendido entre octubre y diciembre son diferentes.
Las entidades financieras anticipan una mayor demanda en tres segmentos:
La excepción serían los créditos prendarios, cuya demanda se mantendría sin modificaciones relevantes.
Se trata de una proyección de las entidades consultadas por el BCRA y no de un incremento de préstamos ya concretado.
El aumento esperado de las solicitudes no estará acompañado, según las previsiones bancarias, por una flexibilización general de las condiciones de aprobación.
Para el último trimestre del año, las entidades esperan mantener criterios similares a los actuales en las principales líneas destinadas a los hogares.
Durante el tercer trimestre, los créditos hipotecarios fueron la excepción, ya que mostraron una flexibilización significativa en sus estándares de aprobación.
El Índice de Difusión utilizado por el BCRA para medir estos cambios alcanzó el 22% en los préstamos hipotecarios.
También se registraron modificaciones en las condiciones de algunos créditos: los bancos informaron menores márgenes sobre sus costos de financiamiento en varias líneas y una flexibilización moderada de los montos máximos hipotecarios.
En cambio, los plazos de devolución de estos últimos se restringieron moderadamente y las comisiones vinculadas con tarjetas de crédito mostraron un sesgo más restrictivo.
La encuesta también reveló una caída de la demanda de crédito empresarial durante el tercer trimestre.
El Índice de Difusión general fue de -35,1%, lo que refleja una disminución significativa de las solicitudes de financiamiento.
La reducción alcanzó tanto a las pequeñas y medianas empresas como a las compañías de mayor tamaño.
En paralelo, los bancos endurecieron moderadamente sus criterios de aprobación para el sector empresarial.
El indicador general de estándares crediticios fue de -14,6%, mientras que entre las pymes alcanzó el -23%, lo que evidencia una restricción más marcada para ese segmento.
Para el último trimestre, las entidades esperan una recuperación leve de la demanda empresarial, principalmente entre las grandes compañías.
En el caso de las pymes, la previsión es que los pedidos de crédito permanezcan estables y que los requisitos de aprobación se vuelvan moderadamente más restrictivos.
Aunque los niveles de morosidad continúan siendo elevados, algunos indicadores comenzaron a mostrar cambios.
Según un análisis de la consultora 1816, la leve reducción de la mora bancaria de las familias durante agosto estuvo acompañada por una caída real de los saldos vencidos.
Los economistas también identificaron dos factores que podrían anticipar una mejora durante los próximos meses: el aumento de las refinanciaciones y la disminución de los créditos con atrasos de hasta 90 días.
En agosto, la proporción de préstamos incluidos en la denominada Situación 2, que agrupa demoras de hasta 90 días, se ubicó en 2,7%, su menor nivel desde agosto de 2025.
Sin embargo, una eventual mejora puede tardar en reflejarse en las estadísticas, debido a los plazos necesarios para que los deudores con atrasos más prolongados vuelvan a ser clasificados en situación regular.
Por ahora, el escenario que describen los bancos combina una expectativa de mayor demanda de financiamiento de los hogares con indicadores de incumplimiento todavía elevados y requisitos de aprobación que, en términos generales, no se prevé flexibilizar.