Dólar oficial $1.530 – Dólar Turista $1.989 – Dólar blue $1.540 – Dólar MEP $1.524,75 – Contado con Liqui $1.588,38 – Riesgo País 490 //

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En un año clave desde lo electoral, el Gobierno de Javier Milei recibió una nueva señal de alerta: un informe de la consultora Zuban Córdoba muestra que el 63,7% de los argentinos tiene dificultades para llegar a fin de mes, a pesar de la baja de la inflación. El relevamiento, realizado sobre 1.400 casos en todo el país, también revela una desaprobación mayoritaria a la gestión económica y una caída sostenida en la imagen del Presidente y su ministro de Economía, Luis Caputo.
Malestar económico en aumento
Entre los principales resultados del sondeo se destacan datos que preocupan al oficialismo:
La inflación ya no alcanza como único argumento para sostener el relato económico: la falta de recomposición salarial, el aumento de tarifas y el deterioro del consumo parecen haber impactado de lleno en la percepción ciudadana.
Imagen presidencial en retroceso
El informe también evidencia una caída significativa en la imagen de Javier Milei, a pesar del respaldo que aún conserva en parte de su electorado:
El fenómeno también alcanza a su ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, cuya figura aparece fuertemente cuestionada por amplios sectores que ya no ven al ajuste como una salida viable, sino como una fuente de mayor incertidumbre.
Voto castigo y oportunidad para la oposición
La encuesta, a menos de tres meses de las elecciones legislativas, también midió la intención de voto con motivación opositora: un 52,8% de los encuestados anticipó que votará “para castigar” al Gobierno, mientras que un 50,4% apoyaría un frente opositor unificado.
En el oficialismo reconocen internamente que el “efecto motosierra” pierde potencia electoral y que la recuperación prometida no llega al bolsillo de la mayoría. La inflación cede, pero el salario real sigue estancado y el consumo se desploma, alimentando una sensación de que el esfuerzo no tiene recompensa.
Con este escenario, el desafío de Milei no es solo económico, sino político: deberá sostener su núcleo duro mientras intenta revertir el desencanto de una sociedad cada vez más exigente y menos tolerante a las promesas postergadas.