
La controversia se centra en un camino que, según el municipio, conduce hacia la costanera del río Negro y Neuquén, un área donde la comuna proyecta construir un paseo costero. Buteler informó que presentó una denuncia penal por esta situación y, además, confirmó la realización de una audiencia judicial entre las partes para buscar una solución al conflicto.
Los crianceros, por su parte, negaron las acusaciones y defendieron su permanencia en el lugar. Carlos Retamal, uno de los residentes, explicó que su familia lleva más de 60 años habitando esas tierras, las cuales fueron adquiridas por sus abuelos para la crianza de animales. “No usurpamos el lugar, no somos delincuentes. Esta es nuestra casa y nuestra forma de vida”, sostuvo.
El grupo de crianceros también denunció la falta de diálogo por parte del intendente. Según indicaron, en oportunidades anteriores solicitaron reuniones para discutir la situación, pero nunca fueron recibidos. “Nos tuvo cuatro horas esperando en su despacho y nunca nos atendió”, afirmó Fabián Retamal, otro de los involucrados.
El conflicto, sin embargo, va más allá del camino en disputa. Los crianceros aseguran que la intención del municipio es apoderarse de toda la propiedad, que abarca alrededor de 80 hectáreas, para facilitar emprendimientos inmobiliarios. “Para mí el paseo costero no es para los cipoleños; vienen de Neuquén con la intención de hacer barrios privados”, criticó Retamal.
Además, cuestionaron la versión del municipio sobre el camino bloqueado. Según Carlos Retamal, la calle en cuestión no llega hasta la confluencia de los ríos y está ubicada a más de cuatro kilómetros del agua. Para ellos, la denuncia forma parte de una estrategia de promoción del balneario de la isla Jordán, recientemente habilitado tras 30 años.
Rodrigo Buteler, en tanto, fue categórico al defender su postura. Desde el lugar del conflicto, el jefe comunal aseguró que no permitirá la apropiación de terrenos públicos. “Nadie en Cipo va a adueñarse de lo que le pertenece a todos los cipoleños”, enfatizó, mientras mostraba la tranquera cerrada con candados que bloquea el acceso.
Con la audiencia judicial en marcha y posiciones enfrentadas, el conflicto en la isla Jordán pone en el centro del debate la convivencia entre el desarrollo urbano y los derechos de las familias históricamente asentadas en el lugar. Mientras tanto, los vecinos de Cipolletti observan con atención cómo se resuelve esta disputa que involucra intereses públicos y privados.