
El operativo tuvo lugar el 8 de agosto de 2022 en la zona de Allen, durante un control de rutina del Cuerpo de Seguridad Vial. En el vehículo Ford Fiesta donde viajaban Infante y un hombre identificado como Patricio, el can Máximo marcó una señal positiva sobre unas bolsas cubiertas con un acolchado.
Con la presencia de testigos, los efectivos confirmaron la existencia de drogas y tres balanzas digitales, lo que derivó en la detención de ambos.
La investigación avanzó hasta llegar al Tribunal Oral Federal de General Roca (TOF), donde se comprobó que Infante ya contaba con una condena previa en la justicia neuquina por abuso de arma, tenencia ilegal de arma de guerra y amenazas agravadas.
Por este motivo, la fiscalía solicitó una pena unificada de 4 años y medio de prisión, mientras que para el hombre pidió una condena condicional de dos años y medio por su rol secundario.
El tribunal finalmente impuso a Infante 4 años y 3 meses de prisión efectiva, aunque podrá cumplirla en su domicilio bajo control del Instituto de Asistencia a Presos y Liberados. Además, dispuso el decomiso del Ford Fiesta utilizado durante el traslado de la droga.
El perro Máximo volvió a ser protagonista en un operativo exitoso contra el narcotráfico. El can, entrenado por la Policía rionegrina, fue decisivo para detectar la droga oculta y permitir el avance del caso.
Según fuentes judiciales, su intervención fue “clave para obtener la prueba directa del delito de transporte de estupefacientes”, y su actuación fue destacada en el fallo.
Con esta sentencia, la justicia federal reafirma la importancia de los controles sobre la Ruta 22, uno de los corredores más utilizados para el tráfico de drogas entre Río Negro y Neuquén, y donde la figura del perro Máximo se ha convertido en sinónimo de eficacia policial.