La Municipalidad de Cipolletti decidió suspender por 15 días hábiles el aumento de tarifas de taxis que había entrado en vigencia el 28 de noviembre, luego del reclamo urgente de una de las asociaciones del sector y una reunión mantenida este fin de semana con autoridades de Fiscalización.
La medida, formalizada este lunes, retrotrae la bajada de bandera y las fichas a los valores previos, en medio de una fuerte caída de la demanda y tensiones con el transporte ilegal.
Un incremento que detonó el malestar en las paradas de taxis
La controversia comenzó el viernes, cuando la Resolución Municipal N°1576/25 apareció publicada en el Boletín Oficial con la actualización semestral de tarifas: una bajada de bandera diurna de $1.680 y nocturna de $1.980, además de aumentos en fichas y tiempo de espera. Aunque la fórmula polinómica justificaba el incremento por los costos del rubro, numerosos choferes afirmaron no haber sido informados previamente y reclamaron participación en la discusión tarifaria. El desconcierto se instaló rápidamente entre paradas y bases, con el riesgo de un conflicto mayor.
La Asociación Civil de Titulares de Taxis y Afines (Acttya) presentó ese mismo día un pedido formal para suspender el aumento, argumentando que el sector atraviesa una crisis profunda, con menos pasajeros, mayor competencia de aplicaciones no habilitadas y una economía que limita aún más el consumo. Según sostuvieron, subir la tarifa solo aceleraría la caída de viajes y pondría en riesgo la sostenibilidad del servicio.
El Ejecutivo cedió y dispuso la suspensión mediante resolución administrativa
El sábado por la mañana, autoridades municipales recibieron a los representantes de Acttya y acordaron suspender temporalmente el aumento. Finalmente, la Resolución Municipal N°1593/2025, firmada el 1 de diciembre por el intendente Rodrigo Buteler, formalizó la decisión: el incremento queda sin efecto durante 15 días hábiles, hasta que avance el tratamiento del nuevo Código de Taxis en el Concejo Deliberante. Así, los valores tarifarios permanecen en los montos previos a la suba que había generado el conflicto.
Según explicaron desde el área de Fiscalización, la revisión tarifaria se integrará a la discusión del nuevo marco regulatorio, donde se pretende incorporar mecanismos de participación, herramientas de control y criterios actualizados para la competencia con servicios informales.
Un alivio momentáneo y un debate de fondo que definirá el futuro del servicio
La suspensión descomprime la tensión inmediata, pero abre un período clave para el sector. Las asociaciones reclaman un sistema de actualización más transparente, con intervención directa de choferes y titulares, además de un plan sostenido de control sobre Uber, Cabify y otros servicios no habilitados. También piden que el nuevo Código incorpore reglas claras que permitan recuperar competitividad sin perder pasajeros.
En las paradas, el alivio es palpable, pero la incertidumbre sigue vigente: el rumbo de los próximos 15 días será determinante. Si se avanza en un esquema consensuado, el conflicto puede quedar atrás. Si no hay acuerdo, el escenario podría tensarse nuevamente y reactivar las protestas que el Municipio buscó evitar con esta suspensión transitoria.

