
El intendente Rodrigo Buteler confirmó que en los próximos días se elevará la propuesta al Deliberante. El objetivo central es prohibir la actividad de los trapitos en las esquinas y establecer un registro obligatorio para los vendedores ambulantes, sin impedirles trabajar.
Trapitos en la mira del Municipio
Buteler sostuvo que la medida se centra en los trapitos por ser la principal fuente de conflictos. Según datos oficiales, en agosto se registraron más de 500 reclamos contra estas personas que limpian parabrisas en los semáforos, muchas veces bajo actitudes agresivas.
El jefe comunal remarcó que varios de los involucrados presentan antecedentes penales o problemas de adicciones, lo que incrementa la preocupación por la seguridad vial y la integridad de los vecinos. “Son un peligro para el tránsito y para la convivencia”, aseguró.
Venta ambulante con registro obligatorio
En contraste, la venta callejera no será prohibida, aunque sí controlada. La iniciativa busca que cada vendedor se registre en el Municipio para identificar su situación legal y garantizar un entorno seguro.
Buteler explicó que “no se trata de perseguir a quienes trabajan dignamente”, sino de establecer un marco de orden y transparencia. El Ejecutivo se acercará a los vendedores conocidos para explicarles la medida y darles confianza en que no se busca impedirles ganarse la vida.
Un caso que generó alerta en la ciudad
El intendente recordó que en Cipolletti hubo un vendedor de alfajores muy querido por los vecinos que resultó tener una condena por abuso sexual. Ese antecedente impulsó la necesidad de establecer un control más riguroso sobre quienes ejercen actividades en la vía pública.
La propuesta municipal establece que quienes se registren deberán:
Informar sus datos personales y antecedentes.
Definir el punto de trabajo en la vía pública.
Cumplir con normas básicas de convivencia y seguridad.
Violencia y conflictos internos
El plan se aceleró tras reiterados hechos de violencia protagonizados por trapitos en pleno centro. En julio, dos de ellos se pelearon a golpes en la calle Roca, frenando el tránsito y obligando a los conductores a maniobrar para evitar un accidente.
También se registraron amenazas a trabajadores municipales, lo que encendió las alarmas en el Ejecutivo local. Según vecinos, los enfrentamientos incluyen el uso de varillas y herramientas que utilizan para limpiar vidrios.
Ordenanza como herramienta de control
El oficialismo argumentará en el Deliberante que la presencia de trapitos representa un riesgo concreto para la seguridad vial y un factor de inseguridad urbana. La prohibición de su actividad facilitará la intervención policial y la derivación de casos a programas de asistencia social.
Desde el Municipio indicaron que se buscará acompañar a quienes enfrenten problemas de adicciones u otras vulnerabilidades, pero siempre bajo un esquema de control que permita identificar a cada persona.
Vecinos divididos ante la medida
Mientras algunos sectores valoran la iniciativa como un paso necesario para recuperar el orden, otros expresan preocupación por el impacto que podría tener en familias que dependen de la venta callejera. El debate promete trasladarse al Deliberante en las próximas semanas.
Con la propuesta en marcha, Cipolletti se encamina a redefinir el uso del espacio público, en un equilibrio difícil entre el derecho al trabajo y la necesidad de garantizar seguridad y convivencia en las calles.