
“¿Por qué los aliados se la jugarían por vos, si vos no les das ninguna garantía de acordar en sus provincias y te hacés el que querés jugar en todos lados? Está pasando lo mismo que en 2025″, dijo un alto referente del sector de los “cielistas”, donde apuntaron contra el “equipo político” de la hermana del Presidente.
Hasta ahora, el karinismo sólo desliza off the record que privilegiará los acuerdos en pos de la reelección de Javier Milei. Pero no cristalizó en discursos oficiales o pactos “concretos” esas proyecciones. Lo cual, vislumbran los críticos de la conducción karinista en Balcarce 59, podría complicar el principal objetivo político del Gobierno del año: la eliminación de la PASO. Un fracaso en ese terreno clave, diagnostican, generaría un daño mucho más importante que el retiro del capítulo del proyecto que buscaba modificar la ley de Tierras.
También acusan a los Menem de perjudicar la relación con los aliados: “Hace dos meses los Menem entregaron el proyecto para que se apruebe el pliego de Emilio Rossati”, deslizó un alfil caputista, en referencia al hijo del juez de la Corte, Horacio Rosatti y el conflicto que hizo que Bullrich tuviera que faltar al acuerdo que había alcanzado con los jefes de los bloques dialoguistas.

Federico Sturzenegger en el Senado
Por otro lado, cerca de Karina Milei hay un fuerte malestar con Sturzenegger, que viene de largo. “Mandan proyectos demasiados grandes y ambiciosos”, se quejaron en el bloque libertario. En paralelo, dicen que el ministro de Desregulación está acusando recibo de los dardos en su contra y que no está cómodo.
En el oficialismo sumaron a la ecuación de la derrota las acusaciones de la oposición al senador violeta Joaquín Benegas Lynch, que, como trascendió ayer, forma parte de una empresa que se dedica a la venta de tierras a extranjeros. “Nosotros también tenemos que ser más prolijos”, espetó un funcionario mileista. Poco después, la kirchnerista Juliana Di Tullio presentó una impugnación en contra del hermano de Bertie, muy cercano al Presidente.
A pesar de los múltiples malestares y desconfianzas oficialistas, no se esperan represalias ni mea culpas en público. El Gobierno ya demostró que necesita de Bullrich para ganar las elecciones del año que viene y está dispuesto a tolerar sin miramientos. Y, no es necesario agregarlo, en la cúpula del Ejecutivo no hay ningún tipo de interés en cuestionar, siquiera por encima, a los intocables Menem. Sturzenegger, mientras, es uno de los ministros favoritos de Javier Milei y uno de los que mejor imagen tiene entre los fieles al Gobierno. Mismo caso con Bertie.
Apenas se podría pensar, dicen, en la posibilidad de mejorar la estrategia de nexo con los gobernadores. Y, en paralelo, ir a un reenfoque de la agenda parlamentaria para apuntar a sacar únicamente reformas estructurales, como la de la carta orgánica del Banco Central. “Nadie va a pagar los costos”, se lamentó un operador de Milei.
En Balcarce 50, cerca de Karina Milei, anoche se mostraban optimistas a pesar de todo, de cara a la sesión de hoy: “La ley que importa es la de Propiedad Privada y se va a tratar. Siempre en las leyes hay que negociar”, dijeron.


