La estadounidense Amanda Anisimova protagonizó la gran sorpresa del torneo al vencer a la número uno del mundo. En la definición se medirá con la polaca Iga Swiatek, que va por su primer título en Londres.
Wimbledon fue testigo este jueves de una de esas historias que quedarán grabadas en la memoria de los fanáticos del tenis. Amanda Anisimova, la joven estadounidense ubicada en el puesto 13 del ranking WTA, venció a la bielorrusa Aryna Sabalenka, actual número uno del mundo, en una semifinal vibrante que la catapultó a su primera final en la Catedral del tenis.
Con parciales de 6-4, 4-6 y 6-4, Anisimova logró consumar una de las hazañas más resonantes de su carrera. No solo se aseguró disputar su primera final de Grand Slam sobre césped, sino que además trepará hasta la séptima posición del ranking mundial, consolidando su mejor temporada hasta el momento.
Una campaña impecable rumbo a la final
El camino de Anisimova hasta el partido decisivo no fue fácil. En su andar eliminó a rivales de gran nivel como la kazaja Yúliya Putíntseva, la mexicana Renata Zarazúa, la húngara Dalma Gálfi, la checa Linda Nosková (30°) y la rusa Anastasía Pavliuchénkova, antes de dar el gran golpe frente a Sabalenka, máxima favorita.
Su rival en la gran final será Iga Swiatek, actual número ocho del mundo, que viene de una contundente victoria frente a la suiza Belinda Bencic por 6-2 y 6-0. La polaca, que ya ganó Roland Garros en cuatro oportunidades y el US Open en 2022, quiere sumar su sexto trofeo de Grand Slam, pero sería el primero en Wimbledon, un título que hasta ahora le ha sido esquivo.
Swiatek busca volver a la cima del tenis
El triunfo ante Bencic mostró a una Swiatek en versión arrolladora, muy distinta a la jugadora irregular que tuvo altibajos durante esta temporada. De quedarse con el trofeo, la polaca escalará al tercer lugar del ranking y alimentará su sueño de recuperar el número uno en los próximos meses.
El antecedente entre ambas deja claro que la final será un duelo abierto. Anisimova llega motivada y con un tenis agresivo que la convirtió en la gran revelación del certamen. Swiatek, por su parte, apuesta a la solidez mental y a su experiencia en finales de alto voltaje para llevarse un trofeo que aún no figura en sus vitrinas.
La final de Wimbledon promete emociones fuertes, con dos protagonistas que atraviesan momentos clave de sus carreras. Una consagración de Anisimova marcaría un verdadero batacazo histórico en la Catedral. Por su parte, Swiatek tiene todo para volver a escribir su nombre entre las grandes campeonas de la historia.
