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Más de 50 familias viven actualmente en el barrio Mirador del Challhuaco, a unos 300 metros de la Ruta de Circunvalación de Bariloche, sin acceso a agua potable, electricidad ni gas. En su mayoría, son propietarios que adquirieron sus lotes a partir de 2021 y comenzaron a construir y habitar sus viviendas ante la imposibilidad de seguir alquilando o acceder a una vivienda formal en la ciudad.
Los vecinos explican que el loteo fue impulsado por Cristian Makuc, con participación inicial de la cooperativa Rucas del Sur, que luego se retiró del desarrollo. La compra de los terrenos fue legítima y los inmuebles están escriturados. Sin embargo, el barrio no cuenta con la infraestructura básica y los costos para obtenerla son elevados.
Actualmente, las familias dependen de leña, paneles solares y grupos electrógenos para calefacción y energía mínima. El agua se obtiene de forma precaria, desde una toma en el arroyo Ñireco a 700 metros, mediante una red informal, cisterna y bombeo comunitario.
David Barrios, uno de los vecinos organizados, informó que el tendido eléctrico de media tensión que permita abastecer al barrio desde Dos Valles cuesta cerca de 4.000 dólares por familia, según presupuestó la CEB. El acceso al agua requiere una conexión de tres kilómetros y una red interna, en una zona donde la empresa estatal ARSA reconoce una situación crítica de abastecimiento.
Barrios detalló que las familias pagan impuestos y han comenzado a organizarse, pero no logran avanzar en los trámites sin una junta vecinal formalmente constituida. Aseguró que el municipio eximió al desarrollador original de las obligaciones de dotar el barrio de infraestructura básica, como exige la normativa, y esa excepción dejó la carga en manos de los vecinos.
“El problema central es que no tenemos junta vecinal. Presentamos el proyecto, pero el trámite depende del Concejo Deliberante. Sin representación, se vuelve muy difícil gestionar servicios con las empresas y el municipio”, explicó.
El barrio tiene 253 lotes, con unas 120 personas ya viviendo allí y otras 20 casas en construcción. Los vecinos estiman que en el corto plazo el barrio estará completamente habitado. Sin servicios, los gastos mensuales para cubrir energía y calefacción pueden superar los 700.000 pesos durante el invierno.
Los planos eléctricos están en proceso de actualización para cumplir con las nuevas exigencias de la CEB. Mientras tanto, los hogares solo pueden cubrir consumos básicos como iluminación o heladeras. No es posible usar electrodomésticos de alto consumo.
Desde la comunidad esperan definiciones del municipio y acompañamiento para regularizar la situación. Por ahora, los avances han dependido exclusivamente del esfuerzo individual de cada familia.