Las autopsias realizadas a los dos hombres fallecidos en el incendio del lunes 17 de noviembre en el barrio San Lorenzo de Cipolletti confirmaron que ambos murieron por inhalación de monóxido de carbono. Una de las víctimas presentaba además heridas de arma blanca, lo que refuerza la hipótesis de un ataque previo al fuego intencional.
Las víctimas fueron identificadas como Juan Aníbal Cuerda, de 54 años, encontrado sin vida dentro de la vivienda, y Pablo Franco Davies, de 34, quien murió en el hospital Pedro Moguillansky tras haber sufrido quemaduras en más del 80% de su cuerpo.
Según precisaron fuentes del Ministerio Público Fiscal, Cuerda tenía “quemaduras de alto grado sin lesiones traumáticas internas”, mientras que en Davies se detectaron “heridas cortantes superficiales”, que no fueron determinantes en su muerte. En ambos casos, la presencia de partículas de carbono en los pulmones confirmó que fallecieron por asfixia por monóxido durante el incendio.
Hipótesis de ataque y fuego provocado
Las lesiones en Davies y el estado del lugar fortalecen la línea investigativa que sostiene que hubo un ataque a cuchilladas previo y luego los agresores iniciaron el fuego antes de escapar.
Fuentes cercanas a la investigación indicaron que habría entre dos y tres sospechosos identificados, y que las cámaras de seguridad del barrio y otros sectores de Cipolletti aportaron datos clave sobre su fisonomía y vestimenta.
Los indicios relevados apuntan a que en la vivienda —donde Cuerda alquilaba habitaciones a personas en situación de vulnerabilidad— se habría desatado un violento conflicto que terminó con ambos hombres indefensos, y luego con el incendio que consumió la estructura.
Un lugar con antecedentes de violencia
Vecinos del barrio señalaron que el inmueble era motivo de preocupación desde hace tiempo por la frecuencia de incidentes, peleas nocturnas y presencia de personas desconocidas. También denunciaron robos en viviendas cercanas que adjudicaban a quienes se alojaban allí.
La casa continúa acordonada y con consigna policial permanente, debido a que el interior está completamente destruido y el techo de chapa está inestable. No se descarta que se realicen nuevas pericias para complementar el trabajo del Cuartel de Bomberos Voluntarios y Criminalística.
La investigación penal continúa y el Ministerio Público Fiscal evitó dar más precisiones para no afectar el avance del caso.

