Dólar oficial $1.415- Dólar Turista 1.839,50 – Dólar blue $1.415 – Dólar MEP $1.413,98 – Contado con Liqui $1.456,44 – Riesgo País 553 //
Los episodios se registraron con pocos minutos de diferencia en el mismo sector. Una de las unidades atacadas pertenecía a la línea 12 y circulaba por la zona de Almafuerte, a la altura de calle Viedma, cerca de las 6.30. Una piedra impactó de lleno contra la puerta delantera del colectivo, rompió el vidrio y provocó pánico entre los pasajeros, que viajaban con el sobresalto de haber estado a centímetros de resultar heridos.
A pesar de la violencia del impacto, no se registraron personas lesionadas. Sin embargo, la escena posterior dejó al descubierto la vulnerabilidad cotidiana del servicio: el colectivo no fue reemplazado, se retiraron los restos de vidrio y el viaje continuó. A los pasajeros se les pidió que se sentaran del lado del pasillo y evitaran las ventanillas, una imagen que resume la naturalización del riesgo en el transporte urbano.
Ataques reiterados y un sector cada vez más expuesto
Casi en simultáneo, se conoció un segundo ataque en el mismo sector del oeste neuquino. Otro colectivo, con pasajeros a bordo, también fue blanco de un piedrazo, lo que confirmó que no se trató de un hecho aislado. Según relataron oyentes de una emisora radial local, los choferes reconocieron que este tipo de ataques ya se repitió en varias oportunidades, con unidades dañadas y situaciones de tensión que se repiten especialmente en horarios nocturnos y de madrugada.
Vecinos de la zona señalaron que, si bien históricamente se registraron hechos de inseguridad, el sector no solía ser un punto crítico para ataques al transporte público. La preocupación creció en los últimos meses, en paralelo con el retiro de un destacamento policial que brindaba cobertura en Valentina Norte Rural, lo que dejó a barrios como Almafuerte, Cuenca XVI y zonas aledañas con menor presencia preventiva.

La sensación de desprotección no se limita a los pasajeros. Los choferes del transporte público vienen advirtiendo desde hace tiempo sobre recorridos conflictivos y tramos donde los ataques se repiten. Piedrazos, robos y amenazas forman parte de un escenario que expone a trabajadores y usuarios, sin que existan medidas estructurales que garanticen condiciones mínimas de seguridad durante todo el recorrido.
Miedo cotidiano y reclamos que vuelven a escena
Los ataques de esta madrugada reactivaron el reclamo por mayor presencia policial y estrategias de prevención específicas para el transporte público. Viajar con vidrios rotos, instrucciones improvisadas y miedo no puede convertirse en una normalidad aceptada. Cada episodio suma tensión y erosiona la confianza de quienes dependen del colectivo para llegar a sus trabajos, estudios o actividades esenciales.
Mientras tanto, los pasajeros siguen subiendo a las unidades con la recomendación tácita de “sentarse lejos de las ventanas”, una frase que sintetiza el estado de alerta permanente. La reiteración de estos hechos vuelve a dejar en evidencia una deuda pendiente: garantizar que el transporte público sea un espacio seguro, sin que la rutina diaria se convierta en una experiencia atravesada por el miedo.