
Este lunes dará inició la tradicional Asamblea Anual del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Es una suerte de Lollapalooza de la economía y finanzas globales donde los ministros de Economía y presidentes de Banco Centrales de 191 países miembros vienen a pasar la semana a Washington. Además, en paralelo, hay seminarios de think tanks y bancos donde hablan muchas de esas autoridades pero también economistas de la academia o Wall Street sobre los principales tópicos de política y economía.
Este año la reunión coincide con la visita de Javier Milei a Donald Trump en la Casa Blanca con lo cual la política y la economía en el caso argentino estarán mezcladas por pocas cuadras de diferencia como son las que separan los edificios del FMI (19 y H) y la Casa Blanca.
También el encuentro tendrá lugar justo días después de que el Tesoro de Estados Unidos participara en el mercado cambiario de Argentina cuando el jueves último compró pesos y vendió dólares.
El equipo económico y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, se espera vengan el mismo martes a Washington justo cuando llegue el Presidente.
Ese día el economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas, presentará el informe Perspectivas Económicas Mundiales 2026 donde se divulgarán las principales proyecciones para la economía mundial incluida la Argentina.
Y se espera que el jueves haga lo mismo la directora del FMI, Kristalina Georgieva, cuando brinde su tradicional conferencia de prensa. Finalmente, el viernes, haría lo mismo el equipo del Departamento de Hemisferio Occidental haciendo foco específico en la economía de la región y la Argentina en particular.
La organización del evento y los visitantes tienen todo listo en Washington a esta altura. Este domingo se veían las carpas y puntos de control que los participantes tendrán que atravesar en los proximos días con sus correspondientes acreditaciones para acceder al edificio y los distintos salones del FMI.
Este lunes será un día de precalientamiento para las actividades. Los anfitriones participarán de sendas charlas en el edificio central, Georgieva pero también Ajay Banga, presidente del Banco Mundial.
La Argentina y el FMI tienen firmado un acuerdo de Facilidades Extendidas. En agosto último el país recibió un desembolso por US$ 2.000 millones y el próximo sería en 2026. Las revisiones que estaban prevista para estas semanas (octubre-noviembre) fueron pospuestas para inicios del próximo año. De este modo ni las observaciones que suele hacer el organismo ni las misiones técnicas del staff al país se solaparán con las elecciones de en dos semanas.
Sin embargo acá en Washington hay tres temas sobre los que se hablará cuando se mencione a la Argentina. El resultado e impacto de las elecciones, cómo adecuará el Gobierno el programa económico -básicamente su política cambiaria- de cara a las próximas revisiones con el FMI y, no menor, el rol de la Argentina en medio de la tensión global entre Estados Unidos y China.
Respecto al primer punto, Georgieva manifestó públicamente, y el gobierno de Trump sigue también el tema muy de cerca, que las reformas de Milei se mantengan después del 26 de octubre. Para ello acá en Washington se escuchará a analistas políticos argentinos dar su visión de cómo piensan ellos que el Presidente adaptará su estrategia hasta 2027. El ex presidente del Banco Central Martín Redrado está a favor de una agenda en común entre el oficialismo y los gobernadores antes de tomar cualquier decisión sobre el dólar.
En relación a lo segundo, muchos analistas coinciden con que el dólar en la Argentina debería mostrar un movimiento más flexible, flotar más. De hecho el FMI relajó la meta de acumulación de reservas con Argentina para este año ya que inicialmente preveía reservas positivas por US$ 2.400 millones y la pasó a un rojo de US$ 2.600 millones. Pero la idea, según dijo el FMI meses atrás, es que la acumulación de reservas se acelerará en 2026 y llegar a 2027 con US$ 22.900 millones de reservas.
El organismo sostiene que para ello el Gobierno debería flexibilizar su política cambiaria para cumplir con el objetivo.
Finalmente, la cuestión China estará presente en la Asamblea del FMI y en las conversaciones entre economistas sobre las perspectivas de la Argentina. Es que el apoyo Trump a China está relacionado al interés de la Casa Blanca de que empresas estadounidenses y no chinas se aseguran la provisión de insumos en sus cadenas globales. “Está decidido a sacar a China de la Argentina”, dijo Scott Bessent, secretario del Tesoro, el jueves pasado. Al día siguiente OpenAI anunció que se construirá un centro de datos en la Patagonia que involucraría una inversión de unos US$ 25.000 millones. Para Estados Unidos la Argentina jugará un papel central en los próximos diez años en la provisión de alimentos, energía, minería y datos para programas de inteligencia artificial.