El fallo de la Corte Suprema norteamericana sobre las tarifas globales vuelve a poner en foco el entendimiento entre Milei y Trump. El Gobierno asegura que el texto está cerrado, pero aún no se conoce la letra chica. Qué pasará con el aluminio, la carne y los recursos estratégicos.
La definición de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre los aranceles globales impulsados por Donald Trump reactivó las expectativas en la Argentina, que aguarda la firma formal del acuerdo comercial alcanzado entre ambos gobiernos a mediados de noviembre. Aunque el Ejecutivo asegura que el entendimiento ya está cerrado, todavía no se difundieron los detalles del texto que podría redefinir el vínculo bilateral.
El fallo judicial se refiere al esquema de tarifas anunciado por Trump en abril de 2025, que estableció un piso del 10% para todas las importaciones. La resolución del máximo tribunal tendrá impacto sobre el comercio internacional y también sobre los países que, como la Argentina, ya negociaron marcos de excepción o preferencias.
El acuerdo anunciado por Javier Milei y Trump el 13 de noviembre promete eliminar aranceles recíprocos y otorgar a la Argentina acceso preferencial a una amplia gama de productos: medicamentos, químicos, maquinaria, tecnología, dispositivos médicos, automotores y bienes del sector agroindustrial. A cambio, Estados Unidos reduciría o quitaría tarifas sobre ciertos recursos naturales no disponibles en su territorio y sobre insumos farmacéuticos no patentados.
Desde el Gobierno insisten en que el entendimiento está listo y solo resta la formalidad de la firma presidencial. “La letra fina ya se negoció y está acordada; falta la firma para poder difundirla”, sostuvo el secretario de Desregulación, Alejandro Cacacé. Según el funcionario, el listado de bienes alcanzados es amplio y varios productos pasarían a tener “arancel cero”.
Aunque la tarifa general del 10% fijada por Washington no se modificó para la Argentina, el país quedó en una posición relativamente favorable frente a otros socios regionales. Brasil, por ejemplo, fue alcanzado por un arancel del 50%, lo que refuerza la estrategia del Gobierno argentino de consolidar una relación preferencial con la Casa Blanca.
Estados Unidos es uno de los principales socios comerciales del país, solo por detrás de Brasil y China. Entre enero y noviembre, el intercambio bilateral superó los US$13.000 millones, con un saldo positivo para la Argentina de más de US$1.000 millones. En ese marco, cualquier cambio en el régimen arancelario podría tener impacto directo en sectores exportadores clave.
Uno de los puntos sensibles es el aluminio. La política tarifaria de Trump apuntó con fuerza sobre el acero y ese metal, lo que afecta a empresas como Aluar, que destina una parte relevante de su producción al exterior. El complejo del aluminio representa cerca del 9% de las exportaciones argentinas hacia Estados Unidos, por lo que una eventual eliminación de aranceles sería un alivio para el sector.
Otro capítulo central es la carne vacuna. Aunque el mercado estadounidense se reabrió para la Argentina en 2018, sigue siendo un destino poco desarrollado: hasta 2022, las exportaciones se concentraron casi exclusivamente en el cupo anual de 20.000 toneladas libres de arancel. La posibilidad de ampliar ese acceso aparece como una de las apuestas del Gobierno para diversificar destinos y aumentar el ingreso de divisas.
También adquieren peso los recursos naturales y los llamados “minerales críticos”, un área en la que Washington mantiene una disputa estratégica con China. El acuerdo prevé avanzar en la eliminación de aranceles sobre insumos que Estados Unidos no produce y en mecanismos para facilitar inversiones en sectores vinculados a la minería y la energía.
Mientras el Ejecutivo espera la rúbrica final de Trump y Milei, la falta de información detallada mantiene en suspenso a empresas y cámaras sectoriales. El fallo judicial en Estados Unidos puede acelerar o condicionar la puesta en marcha del acuerdo. Para la Casa Rosada, se trata de una pieza central de su estrategia de alineamiento internacional y de su apuesta por una mayor apertura comercial en 2026.
Con información de Bloomberg


