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La obra Alipiba II, una línea de alta tensión de 132 kV que busca garantizar el abastecimiento energético de Bariloche y conectar por primera vez a Villa La Angostura al sistema interconectado nacional, permanece paralizada desde el año pasado. El corte del financiamiento por parte del gobierno nacional, que disolvió el Fideicomiso de Obras de Transporte para el Abastecimiento Eléctrico (Fotae), dejó a la región sin una infraestructura esencial para su desarrollo.
El tendido eléctrico partía desde la represa de Alicurá, atravesaba Pilcaniyeu y llegaba a Dina Huapi, con conexiones previstas hacia la estación transformadora de La Paloma, en Bariloche, y un empalme con la red de Villa La Angostura. Las obras comenzaron en 2023, pero apenas se ejecutó entre el 10 y el 15% del proyecto. Las bases de varias torres llegaron a construirse, pero las empresas contratadas fueron retirando al personal ante la falta de pagos.
Bariloche, como ciudad de más de 150 mil habitantes y en pleno crecimiento turístico y habitacional, enfrenta un cuello de botella energético. “Se necesita más energía para sostener el crecimiento de la ciudad, especialmente con los proyectos de desarrollo en marcha en el cerro Catedral y otras zonas”, advirtió Néstor Pérez, secretario de Energía Eléctrica de Río Negro. “Alipiba II duplicaría la capacidad energética actual de la ciudad y daría previsibilidad a futuro”, agregó.
En el caso de Villa La Angostura, la situación es aún más crítica: hoy depende en un 100% de la generación local con equipos alimentados a gasoil y gas, lo que implica costos altísimos, alta contaminación y riesgo de cortes. La conexión al sistema nacional permitiría abastecer de forma continua y sustentable a la ciudad durante décadas.
Ante la falta de fondos nacionales, las provincias de Río Negro y Neuquén acordaron avanzar juntas en la búsqueda de financiamiento internacional. La Unidad Provincial de Enlace y Ejecución de Proyectos con Financiamiento Externo (UPEFE) en Neuquén y la Unidad Provincial de Coordinación y Ejecución del Financiamiento Externo (UPCEFE) en Río Negro trabajan en conjunto para presentar el proyecto ante organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que ya había evaluado financiar la obra antes de la decisión de usar recursos del fideicomiso Fotae durante el gobierno anterior.
El costo actualizado de la obra ronda los 70 a 75 millones de dólares, un monto que las provincias no pueden cubrir sin asistencia externa. Desde el gobierno nacional, si bien no se comprometieron a financiar directamente, manifestaron su disposición a acompañar las gestiones internacionales.
El proyecto fue licitado en tres grandes tramos y estaba en manos de la empresa Tel 3 (del grupo Pérez Companc) y de una UTE conformada por IPE y Edevesa. Tel 3 había realizado parte de las fundaciones y ya había adquirido las torres, que se encuentran retenidas en Aduana a la espera de una definición sobre el futuro de la obra.
La demanda energética de la región no espera. Bariloche y Villa La Angostura necesitan respuestas urgentes para poder planificar su crecimiento sin restricciones estructurales. Mientras tanto, las bases de las torres y los kilómetros de cables enterrados sin conexión permanecen como símbolo de una obra tan necesaria como inconclusa.