El especialista en seguridad Daniel Adler advirtió sobre el retorno de las pandillas centroamericanas conocidas como “Maras” y la penetración creciente de bandas brasileñas como el Comando Vermelho y el PCC en territorio argentino. Exigió medidas urgentes de inteligencia, control fronterizo y políticas públicas para frenar extorsión, narcotráfico y violencia organizada.
Adler recordó que en 2018 hubo intentos de instalación de las Maras en el país, pero que entonces eran “visibles” por sus tatuajes y códigos. Según el experto, las nuevas generaciones evitan marcas externas y modulan su accionar para camuflarse, lo que dificulta su identificación y la labor preventiva de las fuerzas.
El especialista alertó además sobre la presencia consolidada de estructuras brasileras en ciudades como Rosario y en el primer y tercer cordón del Gran Buenos Aires. Señaló que esas organizaciones trajeron prácticas delictivas típicas de las favelas, entre ellas la extorsión a comerciantes —el llamado “impuesto revolucionario”— y una escalada en el uso de microcélulas para operar con menor exposición.
Adler destacó el cambio de modalidad: ahora predominan células pequeñas, de dos a cinco integrantes, que cometen delitos puntuales (sicariato, narcomenudeo, tráfico de personas) y generan terror social mediante amenazas, atentados y coacciones. También subrayó la vulnerabilidad que representan las fronteras porosas y las rutas de paso no controladas para la expansión de estas redes.
Frente a ese cuadro, reclamó renovar las estrategias estatales: más contrainteligencia, intercambio de información entre fuerzas y agencias, tácticas operativas distintas —directas, indirectas, simétricas e híbridas— y un trabajo preventivo que incluya políticas sociales que reduzcan la captación de jóvenes en situación de vulnerabilidad.
Concluyó que el Estado tiene la capacidad de afrontar la amenaza, pero advirtió que “hacer lo mismo de siempre” no alcanzará. Pidió respuesta coordinada entre jurisdicciones, mayor actividad investigativa y medidas concretas de control y cooperación internacional para evitar que la violencia organizada que describió se arraigue definitivamente en el país.


