
El Gobierno argentino enfrenta un desafío clave: entre septiembre y enero debe afrontar vencimientos de deuda por alrededor de u$s6.800 millones, mientras vende dólares del Tesoro para contener la cotización del tipo de cambio. Analistas financieros advierten que esta estrategia podría limitar la disponibilidad de divisas para cumplir con los pagos y generar tensiones adicionales en el mercado.
De acuerdo con estimaciones de la consultora C-P, los vencimientos incluyen u$s2.500 millones con organismos internacionales y u$s4.300 millones con bonistas privados de títulos Bonares y Globales, cuya fecha límite se concentra en enero. A este monto se suman aproximadamente u$s3.300 millones que el Gobierno necesitaría para cumplir la meta de reservas pactada con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para diciembre.
“El uso de las divisas disponibles ahora obligará a comprar mucho más adelante”, advirtió Pablo Repetto, jefe de research de Aurum Valores, en referencia al impacto de la venta de dólares sobre la capacidad futura de pago.
El riesgo país refleja la creciente incertidumbre: este martes alcanzó los 898 puntos básicos, un récord desde abril, lo que evidencia la tensión sobre la sostenibilidad de la deuda y la confianza de los mercados. La sociedad de bolsa Bavsa destacó que la disponibilidad de dólares se convirtió nuevamente en un factor crítico para mantener el programa de estabilización financiera.
Los economistas coinciden en que el escenario post elecciones será determinante. Un resultado favorable podría mejorar el riesgo país y facilitar el acceso a mercados de deuda internacionales, mientras que un desenlace adverso obligaría al Gobierno a buscar alternativas internas, como el uso de reservas del Banco Central, superávit fiscal o mayores colocaciones de deuda en pesos.
En paralelo, los analistas advierten que la deuda consolidada del Tesoro y del Banco Central aumentó u$s8.200 millones durante la presidencia de Javier Milei, y la reducción de la posición en dólares con el mercado sigue siendo limitada, lo que mantiene la presión sobre las reservas y el riesgo financiero de cara a 2026.
El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, confirmó la intervención en el mercado de cambios, con el objetivo de “contribuir a la liquidez y el normal funcionamiento”, aunque los analistas la vinculan directamente con el contexto electoral y advierten que el costo futuro podría ser alto si no se ajusta la política cambiaria.