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Neuquén AR

Afrancesado: el término que desató un cruce en la Legislatura rionegrina

Una polémica inesperada estalló este jueves en la Legislatura de Río Negro cuando la palabra “afrancesado”, utilizada en un homenaje a San Martín, generó un cruce entre legisladores que terminó con gritos, denuncias de insultos y la intervención del vicegobernador Pedro Pesatti.

El episodio ocurrió al inicio de la sesión en Viedma, cuando el legislador Fernando Frugoni, de la Coalición Cívica Ari-Cambiemos, evocaba la figura del libertador. En su discurso mencionó al Marqués de las Marismas de Guadalquivir, a quien definió como “un banquero español, bastante afrancesado, pero un millonario que se convirtió en un mecenas del general argentino”.

La expresión pasó inadvertida hasta que el presidente del bloque Vamos con Todos, José Luis Berros, pidió la palabra para cuestionar el término. “No puedo permitir que el legislador Frugoni diga libremente ‘afrancesado’ (…) a los que somos de la comunidad saben cómo nos dicen: put*, marica, maricones. ¿Sabe lo que significa eso para un niño o adolescente que lo llamen afrancesado?”, expresó con vehemencia.

Frugoni intentó responder alegando que había sido aludido, pero Pesatti, como presidente de la Legislatura, lo interrumpió y le advirtió que “mida sus palabras” porque estaba “ofendiendo”. El clima se tensó aún más cuando Berros denunció que Frugoni lo estaba insultando desde su banca, y advirtió que haría una denuncia si esa conducta continuaba. El cruce no pasó a mayores, pero dejó la sesión marcada por la confrontación.

Los múltiples sentidos de una palabra

El trasfondo del altercado radica en la carga simbólica del término. Según el Diccionario de la Lengua Española, “afrancesado” es un adjetivo que describe a quien imita o admira excesivamente a los franceses, o bien a quienes en el siglo XVIII adoptaron los valores de la Ilustración.

Sin embargo, en el lunfardo argentino la palabra adquirió otros matices, muchas veces despectivos. Se la ha usado para señalar a alguien con afectación, modales engolados o “poco varoniles”, asociándola a burlas sobre la orientación sexual o la identidad de género.

El contexto político

La polémica se suma a un clima de sesiones cada vez más cargadas de cruces verbales en Río Negro. Frugoni buscaba enmarcar su discurso en un homenaje histórico, pero la interpretación de Berros transformó lo que parecía un detalle lingüístico en un choque político con fuerte contenido simbólico.

Pesatti debió intervenir en varias oportunidades para calmar los ánimos. Aunque la sesión continuó, la controversia volvió a mostrar cómo expresiones que para algunos son meramente históricas o académicas, para otros resultan ofensivas y reabren debates sobre discriminación y lenguaje inclusivo en ámbitos institucionales.

El episodio también refleja la tensión en los debates legislativos, donde las discusiones políticas suelen escalar hacia acusaciones personales. En este caso, un término con siglos de historia, utilizado en distintos contextos culturales, se convirtió en el disparador de un enfrentamiento que traspasó lo semántico y tocó fibras sensibles vinculadas a la identidad.

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